El éxito de las terapias contra el VIH-sida no depende sólo de la creciente eficacia del tratamiento farmacológico, sino que puede ser impulsado gracias a los últimos avances en psicología de la salud. Así lo ha puesto de manifiesto un estudio presentado hoy en la X Conferencia Europea sobre Sida que se celebra en Dublín, donde 3.000 especialistas pasan revista a los progresos más recientes en la lucha contra el virus de inmunodeficiencia humana que causa la enfermedad.
Dos millones de europeos están infectados por el VIH, que se expande sobre todo en los países del este del continente (1,5 millones de contagiados) y entre los jóvenes (el 75% tiene menos de 25 años).
La Conferencia dublinesa, que tiene al español José María Gatell como copresidente, ha puesto sobre el tapete la necesidad de «entrar en el mundo del paciente» para, como subrayó el psicólogo de la salud británico Rob Horne, conseguir que las mejores terapias se apliquen. En la práctica, muchas veces, eso no sucede, advirtió el profesor de la Universidad de Brighton, que es autor del estudio conductual más amplio (bautizado como OpenMind, mente abierta) realizado hasta ahora sobre las percepciones de médicos y seropositivos a propósito del tratamiento.
La investigación se centró en el único fármaco autoinyectable contra el VIH, enfuvirtida o T-20, el primer inhibidor de fusión autorizado tras confirmarse como alternativa válida de 'rescate' para pacientes con varios regímenes terapéuticos fracasados y resistencias a varias familias farmacológicas.
Normalizar el tratamiento
En cambio, el 76% de pacientes se mostraba dispuesto a aceptar la terapia autoinyectable si su médico se la aconsejaba, lo que evidencia la paradoja de que los pacientes aceptan mejor esa alternativa de lo que sus propios médicos creen.
La explicación de ello, apuntó el director de Investigación Clínica sobre VIH del Royal Free Hospital londinense, Mike Youle, es tanto de índole estructural (falta de experiencia, de tiempo y de recursos) como de percepción personal, sobre todo por la «reticencia de muchos médicos a decir que es la última opción terapéutica» tras haber fracasado otras anteriores. El enfoque, a juicio del experto, debe ser diferente: se trata de «normalizar el tratamiento», no sólo porque la investigación de nuevos fármacos contra el sida continúa, sino porque los pacientes de VIH no son diferentes a los de otras patologías.
En realidad, la clave no difiere de la de otras enfermedades: la motivación. Youle recordó otros tratamientos inyectables normalizados como la insulina o el interferón, cuyos pacientes encuentran distintas razones para seguirlos. En el VIH, un paciente belga, Tristan, relató en Dublín su propia experiencia para subrayar un doble incentivo personal. Por una parte, la reducción de 22 a 8 del número de pastillas como contrapeso de la inyección cada 12 horas. Por otra, «los excelentes resultados de otros seropositivos que conocía que tomaban enfuvirtida». En su caso, además, «siempre ha habido una buena comunicación con el personal médico», lo que contribuye a un mejor cumplimiento terapéutico.
Futuro terapéutico
Desde otra perspectiva, pero en busca del mismo objetivo de mejorar la calidad de vida, el experto español consideró que el futuro terapéutico de la enfermedad apunta al «ajuste de dosis para reducir los efectos secundarios». Para ello, el mejor método sería «utilizar la menor cantidad de fármaco posible con igual eficacia».
Mientras surgen nuevos hallazgos científicos, se trataría de aprovechar al máximo los medicamentos ya existentes.
Un caso simbólico es el de saquinavir, que abrió la 'revolución terapéutica' de los inhibidores de la proteasa (IP) hace apenas diez años, y que en Dublín ha vuelto a mostrar su viabilidad como fármaco eficaz y de «tolerancia magnífica». Esta seguridad le permitirá incluso emplearlo a dosis bajas en pacientes como las seropositivas embarazadas, que hasta ahora se consideraban descartadas para recibir esos potentes IP. El saquinavir, además, será más fácil de tomar, al reducir de cinco a dos cada doce horas su número de pastillas. |