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El medicamento de la polémica |
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Vioxx llegó a España en el año 2000 tras una polémica autorización por el
alto precio que se le fijó al producto. El aterrizaje del medicamento en
el mercado farmacológico español produjo un importante agujero en los
presupuestos sanitarios de las comunidades autónomas ya que el
antiinflamatorio generó, durante sus tres primeros meses de venta, un
gasto para las arcas públicas cercano a los 12 millones de euros. El
precio que el Ministerio de Sanidad fijó entonces al producto fue de 7.287
pesetas, alrededor de 6.000 pesetas por encima del coste medio de los
demás medicamentos empleados hasta ese momento para tratar las
enfermedades reumáticas. Desde entonces, todo lo que rodeó a
Vioxx fue controvertido. El caso más sonado fue la imposición por parte de
la Junta de Andalucía de un visado de inspección. Para cumplir esta
obligación, todos los pacientes a los que se había prescrito el
medicamento Vioxx, además de la receta médica, debían pasar por un
inspector que, tras hacer una revisión, sellara el visado que les permitía
adquirir el producto. La Junta de Andalucía esgrimió entonces «razones
sanitarias que asegurasen la buena distribución del medicamento» para
imponer esta traba, aunque el alto precio del producto, y el elevado gasto
público en medicamentos también influyeron.
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