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El trasplante de células madre sanguíneas
mejora la opciones de supervivencia de los niños con leucemia
linfoblástica aguda, según un estudio internacional. Con este trabajo
se demuestra por primera vez que esta opción es mejor que la
quimioterapia administrada tras una primera remisión de la enfermedad.
Este tipo de leucemia es el cáncer más frecuente
en la infancia y se calcula que es responsable del 25% de todos los
tumores en niños menores de 15 años. Este trastorno afecta a un tipo de
glóbulos blancos, los linfocitos, que dejan de ser eficaces ante las
infecciones y también dan lugar a otros problemas a hemorragias y
anemias. Se considera que hay mal pronóstico en la leucemia
aguda infantil cuando al inicio de la enfermedad están presentes una
serie de características, como una cifra elevada de glóbulos blancos,
ciertos cambios en los cromosomas de los linfocitos o una pobre
respuesta al tratamiento con prednisona. En estos casos, la
probabilidad de curación de estos niños está entre el 30% y el 60%. Para
comprobar si el trasplante de células madre sanguíneas mejora la tasa
de curación y supervivencia de estos pacientes, un equipo de la
Universidad de Milán (Italia), junto con centros de otros países, han
llevado a cabo un ensayo clínico con 389 pacientes procedentes de
sietes países cuya edad no era superior a los 17 años. Todos los
participantes tenían un mal pronóstico, habían conseguido una primera
remisión de la enfermedad con un primer ciclo de quimioterapia y
contaban con un familiar compatible para un trasplante. Se
establecieron dos grupos: 280 continuaron con el protocolo de
quimioterápicos iniciado al comienzo del diagnóstico y 77 fueron
asignados a recibir un trasplante de células madre sanguíneas entre el
segundo y el quinto mes tras la remisión. A los cinco años del
tratamiento, el 40,6% de los niños del grupo que había recibido la
quimioterapia seguía sin recaídas (libres de la enfermedad) en
comparación con el 56,7% de los pequeños que se habían sometido al
trasplante. Más ventajas con el tiempo En cuanto a los datos de supervivencia a los cinco años, sin tener en cuenta la presencia o no del trastorno, también fueron más positivos para el grupo que recibió las células hematopoyéticas: un 56,4% de estos niños estaban vivos pasado un lustro frente a un 50,1% de los pacientes tratados con quimioterapia. "La
ventaja de la infusión de células madre sanguíneas sobre los fármacos
quimioterápicos fue aumentando con el paso de los años, lo que sugiere
una mayor protección contra las recaídas en niños que han sobrevivido a
los efectos tóxicos iniciales del tratamiento", explican los autores
del estudio. Un tema que no ha quedado resuelto en esta
investigación ha sido si los pacientes con esta patología deberían
someterse a un trasplante de células madre procedentes de un donante alternativo
cuando no cuenta con un familiar apto. En el ensayo no se observó
diferencias entre unos y otros, pero esta opción terapéutica no fue
tenida en cuenta en el diseño del estudio. Finalmente, los
autores apuntan que los resultados aportan la evidencia de que los
niños con leucemia linfoblástica aguda de mal pronóstico se benefician
de un trasplante de células hematopoyéticas procedentes de un familiar
y que se ha demostrado que la diferencia entre las dos estrategias
[quimioterapia y trasplante] aumenta a medida que el perfil de riesgo del paciente empeora.
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