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Enfermedades respiratorias |
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"Es falsa la creencia que afirma que durante el verano disminuyen las
enfermedades originadas por infecciones, ya que no sólo se mantiene su
incidencia sino que además supone una de las causas más importantes de
mortalidad entre personas ancianas y enfermos crónicos o sometidos a
tratamientos con drogas inmunosupresoras", según el Dr. Jesús Honorato,
director del servicio de Farmacología de la Clínica Universitaria de la
Universidad de Navarra.
El uso de aire acondicionado de forma
indiscriminada, quedarse dormido en días muy calurosos en lugares
sombríos, etc. son algunos factores que constituyen un caldo de cultivo
para la proliferación de muchos gérmenes. Uno de los más graves, es el
neumococo.
Hay que tener en cuenta -señala el Dr. Honorato- que cuando dormimos nuestro aparato respiratorio ventila menos, por lo que estamos más predispuestos a que uno de estos gérmenes prolifere en nuestros pulmones.
Lógicamente las personas con menos defensas como son los ancianos o
pacientes con determinadas enfermedades crónicas, como los
bronquíticos, oncológicos, asmáticos, trasplantados, etc., tienen mayor
riesgo de verse afectados con este tipo de infecciones.
Una vez detectada una infección respiratoria grave, como es el caso de la neumonía, hay que actuar lo más rápidamente posible para que el germen no se haga resistente al tratamiento.
¿Cómo actuar si se detecta una infección?
En primer lugar, -explica el especialista de la Clínica Universitaria- debemos aislar el germen para identificarlo.
A continuación, se realiza el estudio de sensibilidad in vitro; es
decir, en laboratorio. Esta técnica nos permite indicar el antibiótico
o conjunto de fármacos necesarios para combatir con eficacia y con la
mayor agilidad posibles el proceso infeccioso.
Asimismo, es preciso que el paciente mantenga sus funciones vitales en las mejores condiciones
posibles, como son: una buena ventilación pulmonar, control de la
temperatura corporal, intercambio de gases, etc.". La automedicación y,
sobre todo, el uso indiscriminado de antibióticos no prescritos por un
médico pueden resultar peligrosos y contraproducentes. En concreto, si
no se administra la terapéutica adecuada, se puede producir una
resistencia bacteriana con las consiguientes consecuencias y posibles
efectos secundarios que, en algunos casos, pueden resultar
irreversibles.
Infecciones propias del viajero
Las infecciones gastrointestinales también aumentan en verano. Las típicas diarreas del viajero
son muy frecuentes en personas que visitan países exóticos sin adoptar
un mínimo de medidas preventivas. En países calurosos deben ingerirse
bebidas envasadas.
Esta es una medida muy eficaz, pero en
muchas ocasiones cuando se toma una consumición en un hotel, en un
restaurante, etc., se le suele añadir hielo. Ese hielo puede ser medio
de transmisión de algunas infecciones importantes.
Asimismo, el Dr. Honorato recomienda informarse sobre las enfermedades típicas de los países
que se van a visitar para poner en marcha medidas profilácticas. Entre
ellas -señala el Dr. Honorato- se encuentran el paludismo, la fiebre
amarilla, las hepatitis y otras enfermedades de transmisión sexual
entre las que se puede incluir el SIDA, herpes genital, uretritis, etc.
Aunque se hayan tomado medidas preventivas con anterioridad al
viaje, es muy importante vigilar los posibles síntomas de estas
enfermedades típicas de los países visitados, sobre todo si éstos están
en África, Asia y Sudamérica, al menos durante las dos o tres semanas
siguientes a la finalización del viaje.
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