La enuresis nocturna es un trastorno que padecen muchos niños
pequeños y que suele desaparecer con el tiempo, pero al que debe
prestarse la máxima atención a partir de los cinco años de edad del
niño, porque afecta negativamente a su calidad de vida y a la de su
familia.
Unos 470.000 niños españoles de más de cinco años se
orinan involuntariamente durante la noche, sufriendo un trastorno,
denominado enuresis nocturna, que es muy frecuente y desconocido.
Este escape involuntario de orina durante el sueño suele producirse
con una frecuencia superior a 4 veces al mes y sin que exista una
enfermedad que lo justifique, ya que los niños enuréticos realizan
micciones completamente normales a lo largo del día, sólo es durante el
sueño cuando presentan micciones de forma involuntaria.
Esta patología es más frecuente en varones y afecta al 15 por
ciento de los niños de 5 años, al 10 de los niños de 10 años y al 1-2
por ciento después de los 15. Es decir, que normalmente desaparece con
el tiempo. Si bien, los expertos señalan que hay que prestarle una
atención especial cuando el niño pasa de los cinco años y el problema
continúa.
El control de la micción es un acto voluntario y complejo que se
establece en el niño cuando está adquiriendo todos los mecanismos de
aprendizaje y, por tanto, en pleno proceso de maduración cerebral. Este
control se ha de ejercer, además, durante el sueño. Todo ello implica
que los factores de origen de la enuresis sean múltiples.
¿Cuál es el origen de este trastorno?
Los expertos señalan que la enuresis puede deberse a
retrasos en la maduración del sistema nervioso y urinario, déficit
nocturno en la secreción de la hormona antidiurética, alteraciones en
la capacidad vesical, alteraciones al despertar o causas orgánicas
debidas a enfermedades.
Según el doctor Juan Carlos Ruiz de la Roja, del Instituto
Urológico Madrileño, "los niños no se orinan porque quieren", sino
porque sufren un problema "fisiológico", y aboga por "desmitificar el
hecho del factor psicológico", que considera responsable de tan sólo un
10 por ciento de los casos.
A su juicio, en el origen del problema está, en la mayoría de los
casos, una producción deficiente de la hormona antidiurética ADM, lo
que provoca que durante la noche se mantengan los niveles diurnos de
producción de orina y que el niño moje la cama. Sin embargo, no se
trata de una enfermedad, y de hecho sólo en un 1 por ciento de los
casos existe una enfermedad que explique el trastorno.
Este especialista también hace referencia al factor hereditario, y
asegura que el 50 por ciento de los descendientes de un padre o madre
que sufrió enuresis cuando eran niños sufrirán el trastorno, porcentaje
que asciende al 75 si ambos progenitores padecieron el "síntoma".
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Un trastorno que afecta a hijos y padres
Además de los problemas físico que conlleva este
trastorno, que no es una enfermedad y acaba remitiendo por sí solo con
el tiempo, la enuresis nocturna provoca también en los pequeños un
sentimiento de angustia que hace que se retraigan de forma importante.
Así, esto niños no quieren asistir a campamentos o quedarse a
dormir en casa de amigos para que no se rían de ellos. Y es que, según
datos del Instituto Urológico Madrileño, al 32,4 por ciento les
preocupa el problema, al 16,4 por ciento les acompleja, y al 31,8 por
ciento les molesta
En cuanto a los padres de niños con enuresis nocturna, aparte de
gastarse hasta 1.103 euros año en concepto de gastos como amortización
del colchón y ropa de cama, así como el trabajo extra necesario para
lavar la ropa, en el caso de niños que mojan la cama todos los días,
los expertos destacan que muchas veces toman decisiones inadecuadas.
En este sentido, el 66 por ciento despiertan al niño para que
orine, el 48,7 por ciento ponen pañales a los niños, el 55,7 les
restringen las bebidas en la tarde y noche y el 19 por ciento les
reprenden.
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Cómo abordar el problema
Ese tipo de comportamiento es justamente lo que se
debe evitar ya que, según los expertos, un padre intolerante puede
interferir en la terapia contra la enuresis, porque es más probable que
no participe en tácticas que le toman tiempo, y además puede recurrir
al castigo del niño.
Para la mayoría de profesionales de la salud es fundamental que los
padres entiendan la naturaleza de la enuresis y que los niños no tienen
la culpa ya que no está bajo su control. Por ello, lo que debe hacerse
es dar a los pequeños cariño y apoyo y no asustarles.
En este sentido, existen unas recomendaciones generales encaminadas
a disminuir la incidencia del problema y conseguir la colaboración del
niño sin condicionarle. Entre ellas son especialmente útiles aumentar
la ingesta de líquidos durante el día disminuyéndolos las horas previas
al sueño; la micción completa previa al sueño; la siesta controlada; la
confección de un sencillo calendario donde se reflejen los días secos y
los húmedos para constatar los resultados; el control de la dieta
durante la cena; etc.
También es muy extendido el uso de alarma, un pequeño dispositivo
que consta de 2 partes básicas: una es un sensor muy pequeño que se
coloca en el pijama o ropa interior del niño, el cual detecta la
presencia de humedad (gota de orina), hace disparar una serie de
sonidos diferentes escogidos al azar que se encuentran en la otra parte
del dispositivo llamado batería de la alarma. Al ser despertado el niño
los músculos del suelo pelviano tratan de parar el flujo de orina,
entonces el niño se levantará y terminará el vaciado vesical en el
lavabo. La idea es enseñar a reconocer la sensación de vejiga llena, de
esta forma puede levantarse y orinar o bien posponer la micción hasta
la mañana.
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Amplio arsenal terapéutico
En cuento a las posibilidades terapéuticas que
existen para tratar este trastorno, cabe destacar que éstas son
amplias, si bien deben valorarse de forma individualizada en cada niño
después de la realizarle un estudio completo.
Uno de los tratamientos más efectivos contra la enuresis nocturna
es el uso de un medicamento sintético llamado desmopresina que actúa de
forma similar a la hormona antidiurética disminuyendo solo por algunas
horas la producción de orina por la noche, aplicada correctamente y
bajo control médico prácticamente no tiene efectos indeseables, curando
o mejorando significativamente el problema.
Otro de los fármacos que se utilizan es la Imipramina, que tiene un
efecto a nivel cerebral y otro a nivel vesical, si bien se emplea poco
ya que los resultados son menos efectivos que en el caso anterior.
En caso de existir una vejiga inestable o hiperactiva, existen
varios tipos de fármacos que pueden contribuir a controlar la
situación, este grupo de medicamentos se denominan anticolinérgicos.
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