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Es hereditario y quienes lo padecen no tienen la capacidad de detener una hemorragia.
Su
sangre presenta bajos niveles, o ausencia total, de unas proteínas
específicas denominadas factores, necesarias para la coagulación.
Este mal, del que hasta ahora no
hay cura conocida, se origina por la disminución o ausencia de uno de
los 13 factores de coagulación de la sangre. Cuando el que la padece se
lastima tiene un sangrado prolongado con dolor e inflamación. Si la
sangre se acumula en las articulaciones las puede destruir poco a poco,
causando invalidez e incluso la muerte.
¿Qué la causa?
El defecto genético de la
hemofilia se localiza en el cromosoma X. Debido a que los varones
tienen un solo cromosoma X manifiestan síntomas; por el contrario, si
las mujeres, que tienen dos cromosomas X, tienen uno sano no presentan
síntomas, pero sí lo heredan.
Cuando en ellas ambos cromosomas
resultan defectuosos son hemofílicas y con frecuencia fallecen en la
primera menstruación. Según la Liga Colombiana de Hemofílicos, por cada
7.500 a 10.000 varones nace un niño hemofílico. En la Federación
Mundial de Hemofilia están registrados 500.000 hemofílicos y se sabe
que en el país hay 2.500; 1.700 están registrados en la Liga y solo 15
son mujeres.
¿Cómo se clasifica?
Por su nivel de gravedad (leve,
moderado o severo) y por sus tipos. Los principales son: Tipo A:
causado por la falta del factor VIII de coagulación. Tipo B: causado
por la ausencia del factor IX.
Enfermedad de Von Wille-brand:
reducción de parte de la molécula del factor VIII, denominado Von
Willebrand o ristocetina. Este factor colabora con las células de la
sangre que controlan los sangrados (plaquetas) para que se adhieran a
las paredes de una vena o arteria. La deficiencia de este factor
produce sangrado prolonga-do, pues las plaquetas no pueden adherirse a
las paredes de los vasos para formar un trombo que detenga la
hemorragia.
¿Y los síntomas?
El más frecuente es la
hemorragia incontrolable y excesiva, incluso sin lesión. Los sangrados
más comunes ocurren en la cabeza y las articulaciones. También se
incluyen grandes moretones causados por accidentes menores; tendencia a
sangrar por boca, nariz o dientes por traumas leves y hemorragias en
músculos.
¿Cómo se trata?
Dada la falta de una cura, el
tratamiento consiste en el manejo de los síntomas. Para la hemofilia
leve suele prescribirse dermopresina, medicamento que estimula, en el
hígado, la producción del factor de coagulación que le falta al
paciente.
Para las severas es necesario aplicar el factor que falte, liofilizado (purificado), cuando ocurren los sangrados.
Simposio
Mañana concluye, en el teatro
Antonio Nariño de la Gobernación de Cundinamarca, en Bogotá, el
‘Segundo simposio latinoamericano sobre manejo integral del paciente
hemofílico', organizado por la Liga Colombiana de Hemofílicos y Otras
Deficiencias Sanguíneas. Durante el encuentro se abordará todo lo
relacionado con esta enfermedad, incluido su origen y tratamiento.
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