Inicio arrow Geo Noticias arrow Hogar y Salud arrow La siesta podría ser perjudicial
La siesta podría ser perjudicial Imprimir E-Mail
"La siesta ofrece diversos beneficios. Supone un momento de descanso y relajación que permite recuperar fuerzas de cara a la tarde, con lo que aumenta de forma significativa el rendimiento. Todos nosotros necesitamos un tiempo de descanso a lo largo del día", afirma el Dr. Javier Lavilla, especialista de la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra.

En los últimos años han surgido algunos estudios que defienden los efectos beneficiosos de la siesta. Junto con la dieta mediterránea conforman un estilo de vivir que empieza a ser conocido en el mundo.

Se define la siesta como un periodo de descanso establecido en la primera hora de la tarde, de duración limitada, después de la comida, y que interrumpe la actividad diaria.

Habitualmente se recomienda un periodo de descanso nocturno de al menos siete horas, aunque existen grandes variaciones individuales.

Más información

Cómo dormir mejor
¿Cuántas horas de sueño necesitas? Consejos prácticos para conciliar el sueño...
[Leer]

¿Dormir la siesta engorda?
Descubre hasta qué punto es cierto este tópico.
[Leer]

Una siesta puede ser igual de beneficiosa que dormir toda una noche, según expertos
(Nature Neuroscience, 20/6/2003)
[Leer]

Defienden los efectos beneficiosos de la siesta para el organismo
(6/9/2002)
[Leer]

.
Los neonatos pueden llegar a dormir las dos terceras partes del día. Esta duración se reduce de forma progresiva hasta llegar a la fase adulta, y se acentúa todavía más en la tercera edad.

Efectos de la siesta

La siesta puede tener efecto sobre nuestra actividad diaria. Hay momentos del día que favorecen la realización de la siesta. "Después de las comidas, se produce un descenso indudable de nuestra actividad, influido por un fenómeno conocido como el ‘efecto postpandrial'. Se inicia un periodo de digestión que implica el aumento del flujo sanguíneo hacia el territorio gastrointestinal, lo que produce un descenso en la actividad de diversos sistemas del organismo. Este fenómeno, que depende en gran parte del tipo de dieta realizada y de su cantidad, favorece la realización de la siesta", explica el Dr. Lavilla.

Asimismo, según el especialista de la Clínica Universitaria, "habitualmente la tensión arterial alcanza las cifras más elevadas después del descanso nocturno. Esta elevación es conocida por el mayor riesgo de eventos cerebrales y cardiovasculares en los pacientes hipertensos". Durante la siesta, la tensión arterial puede reducirse de forma similar a lo que ocurre durante el descanso nocturno.

De hecho, algunos estudios confirman una disminución de la repercusión de la tensión arterial sobre el corazón gracias a ese descenso en las cifras. Sin embargo, después de dicho descenso se produce una nueva elevación de la tensión que deberá tenerse en cuenta en las personas que deben controlársela. En pacientes diabéticos se producen estos cambios de la tensión arterial asociados a la siesta.

Como consecuencia de este descanso aumenta la capacidad de trabajar y el estado de alerta. En personas adultas en pleno esfuerzo puede resultar beneficioso o incluso recomendable. Sin embargo, existen algunas excepciones: "Para algunas personas la realización de la siesta puede suponer un deterioro de la calidad del periodo de descanso nocturno.

Este fenómeno ocurre, sobre todo, en personas mayores en quienes la siesta puede no ser aconsejable por constatar ese efecto perjudicial. Además, el beneficio que se produce sobre el estado de alerta es menos llamativo que con las personas que ejercen actividades de mayor intensidad o esfuerzo. Por ello, algunos estudios llegan a desaconsejar la realización de la siesta en personas ancianas, hipertensas y con factores de riesgo cardiovascular".

 
< Anterior   Siguiente >