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La siesta podría ser perjudicial |
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"La siesta ofrece diversos beneficios. Supone un momento de descanso y
relajación que permite recuperar fuerzas de cara a la tarde, con lo que
aumenta de forma significativa el rendimiento. Todos nosotros
necesitamos un tiempo de descanso a lo largo del día", afirma el Dr.
Javier Lavilla, especialista de la Clínica Universitaria de la
Universidad de Navarra.
En los últimos años han surgido algunos estudios que defienden los efectos beneficiosos de la siesta. Junto con la dieta mediterránea conforman un estilo de vivir que empieza a ser conocido en el mundo.
Se define la siesta como un periodo de descanso establecido en la primera hora de la tarde, de duración limitada, después de la comida, y que interrumpe la actividad diaria.
Habitualmente
se recomienda un periodo de descanso nocturno de al menos siete horas,
aunque existen grandes variaciones individuales.
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neonatos pueden llegar a dormir las dos terceras partes del día. Esta
duración se reduce de forma progresiva hasta llegar a la fase adulta, y
se acentúa todavía más en la tercera edad.
Efectos de la siesta
La siesta puede tener efecto sobre nuestra actividad diaria. Hay momentos del día que favorecen la realización de la siesta.
"Después de las comidas, se produce un descenso indudable de nuestra
actividad, influido por un fenómeno conocido como el ‘efecto
postpandrial'. Se inicia un periodo de digestión que implica el aumento
del flujo sanguíneo hacia el territorio gastrointestinal, lo que
produce un descenso en la actividad de diversos sistemas del organismo.
Este fenómeno, que depende en gran parte del tipo de dieta realizada y
de su cantidad, favorece la realización de la siesta", explica el Dr.
Lavilla.
Asimismo, según el especialista de la Clínica Universitaria, "habitualmente la tensión arterial alcanza las cifras más elevadas después del descanso nocturno.
Esta elevación es conocida por el mayor riesgo de eventos cerebrales y
cardiovasculares en los pacientes hipertensos". Durante la siesta, la
tensión arterial puede reducirse de forma similar a lo que ocurre
durante el descanso nocturno.
De hecho, algunos estudios
confirman una disminución de la repercusión de la tensión arterial
sobre el corazón gracias a ese descenso en las cifras. Sin embargo,
después de dicho descenso se produce una nueva elevación de la tensión que deberá tenerse en cuenta en las personas que deben controlársela. En pacientes diabéticos se producen estos cambios de la tensión arterial asociados a la siesta.
Como
consecuencia de este descanso aumenta la capacidad de trabajar y el
estado de alerta. En personas adultas en pleno esfuerzo puede resultar
beneficioso o incluso recomendable. Sin embargo, existen algunas excepciones: "Para algunas personas la realización de la siesta puede suponer un deterioro de la calidad del periodo de descanso nocturno.
Este fenómeno ocurre, sobre todo, en personas mayores en quienes la siesta puede no ser aconsejable
por constatar ese efecto perjudicial. Además, el beneficio que se
produce sobre el estado de alerta es menos llamativo que con las
personas que ejercen actividades de mayor intensidad o esfuerzo. Por
ello, algunos estudios llegan a desaconsejar la realización de la
siesta en personas ancianas, hipertensas y con factores de riesgo
cardiovascular".
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