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La tuberculosis, aún sin erradicar |
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Médicos admiten un repunte de la enfermedad tras detectarse casos aislados en la comarca, alguno de ellos recientemente
La tuberculosis se relaciona con tiempos pasados
y situaciones de marginalidad o gran precariedad, afortunadamente, poco
frecuentes en Asturias. Para muchos era una enfermedad ya desaparecida.
Sin embargo, en los últimos años se han declarado casos de tuberculosis
en la comarca de Avilés, y alguno de ellos recientemente. Médicos del
área sanitaria admiten un repunte de la enfermedad, que podría estar
asociado, al menos en parte, a la llegada de inmigrantes. Entre los
grupos de riesgos se encuentran aquellas personas inmunodeprimidas o
que sufren alguna enfermedad que las haga más vulnerables. El hecho de
que la tuberculosis sea una enfermedad infecto-contagiosa facilita,
además, su trasmisión.
El médico de familia Miguel Torres Campa-Santamarina expone
en qué consiste esta patología, sus síntomas, tratamiento y las pautas
a tener en cuenta ante una enfermedad que aún colea:
l¿Qué es la tuberculosis? Es una enfermedad infecto-contagiosa
producida por el «Mycobacterium tuberculosis», que el médico tiene
obligación de comunicar a la Consejería de Salud cuando la diagnostica.
Se transmite a través del aire. l¿Cuántos casos se producen al año? Actualmente hay unos 30
millones de infectados en el mundo y la incidencia de nuevos casos es
de entre 7 y 10 millones. En España tenemos una tasa de incidencia de
40 casos por 100.000 habitantes/año. lGrupos de riesgo. Los pacientes con VIH y los adictos a drogas y
otra serie de patologías como el alcoholismo, pacientes que estén a
tratamiento con corticoides, enfermos de silicosis o con tumores
malignos. l¿Por qué se ha producido un repunte de la enfermedad? Puede
atribuirse, al menos parcialmente, a la emigración, que llega en
condiciones muy precarias. En geriátricos se están dando casos y en
prisiones hasta un 50% de los internos está infectado. lSíntomas. Fiebre más de siete días, acompañada de escalofríos y
sudoración nocturna. La subida de temperatura puede ser vespertina,
pero suele ser más elevada por las mañanas. Se acompaña de malestar
general, vómitos, pérdida de peso... También puede haber
manifestaciones locales, en función de donde esté el bacilo. La
principal es la pulmonar y suele cursar con tos, pero también existe a
nivel de ganglios linfáticos en la zona cervical. Otra localización es
la genitourinaria, que afecta al riñón y puede causar importantes
secuelas, y la meningitis tuberculosa, que cursa con cefalea, vómitos.
Existe también la tuberculosis que afecta a los huesos y
articulaciones, y que se puede manifestar en la cadera o rodillas. Otra
localización es la intestinal. l¿Cómo se diagnostica? Primero habría un diagnóstico de sospecha,
que se basaría en el cuadro clínico del paciente, en la radiografía de
tórax y en la baciloscopia. La confirmación exacta de la enfermedad la
da el análisis del esputo. Luego existe el diagnóstico de infección
latente, pacientes que están infectados pero no han desarrollado la
enfermedad. Para diagnosticar estos casos hay que hacer la prueba de la
tuberculina. Ante la sospecha de que el paciente pueda haber estado en
contacto con el bacilo se le aconseja medicación para evitar que pueda
desarrollar la enfermedad. Algunos médicos hacen también radiografías
de pulmón para descartar cualquier posibilidad. Cuando se detecta un
caso de tuberculosis se recomienda que su familia, compañeros de
trabajo y entorno más próximo se sometan a la pruebas.
l Contagio. El riesgo es alto y se puede producir «al hablar, al
toser...», por eso se recomienda guardar cuarentena. No existe un
criterio uniforme en cuanto al tiempo de aislamiento. Cuando un
paciente está ingresado, la habitación se debe limpiar haciendo un
barrido húmedo y el personal debe usar mascarilla. En cualquier caso,
el ingreso hospitalario no es obligatorio a menos que el paciente tenga
otras patologías que compliquen su estado.
lTratamiento. Varios fármacos que deben administrarse durante seis
meses, que pueden extenderse a doce. Son necesarios controles
analíticos para evitar que alguno de los medicamentos pueda afectar al
hígado. lSecuelas. A nivel del pulmón se va a apreciar en las
radiografías lo que se llama cavidad tuberculosa, pero no es una
enfermedad que predisponga a otras infecciones. Una vez recuperado se
puede hacer vida normal. lVacunas. Hace años se vacunaba a todos los niños, pero se dejó
de hacer al estimar que no existe aún situación de alarma a tenor de
los casos declarados.
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