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Más de 40 millones infectados por el VIH en el mundo Imprimir E-Mail
La epidemia del sida continúa su expansión, con cinco millones de nuevos casos este año. Al acabar 2005, alrededor de 40,3 millones de personas vivirán con el VIH (el virus que causa la enfermedad), según Onusida. De ellos, casi la mitad serán mujeres; y 2,3 millones tendrán menos de 15 años. La cifra de muertos superará los 3 millones, de los que 570.000 serán niños. Pero no todo es negativo. "Hay sobrados datos que muestran que el VIH cede ante una intervención decidida y concertada", dice el informe, y cita como ejemplo la región del Caribe, donde las tasas se estabilizan.

"No se puede hablar de una única epidemia de sida. Cada región y cada país tiene sus características", afirmó Luiz Loures, director general de Iniciativas Globales de Onusida, la agencia de la ONU para combatir la enfermedad. El grueso de la epidemia lo soporta el África subsahariana, donde vive el 67% de los infectados.
Pero el sureste asiático, Europa Oriental y Asia Central y Latinoamérica pueden actuar como "polvorines" donde le virus encuentre un caldo de cultivo ideal para prosperar, advierte Onusida.

En dos años, el número de personas que viven con VIH/sida ha aumentado un 26% en Asia oriental (una de las regiones en las que tiene Onusida divido el planeta); un 33% en Europa oriental y Asia central; un 14% en Asia meridional y suroriental y un 13% en América Latina.

En estos países la combinación de prostitución (una situación de vulnerabilidad que dificulta muchas veces usar preservativo) y consumo de drogas con jeringuillas compartidas pueden actuar como el combustible que necesita la epidemia para propagarse

Reducción de daños

La situación es especialmente peligrosa en países asiáticos donde las políticas antidroga o contra la prostitución son tan represivas que impiden que se adopten políticas de reducción de daños, como reparto de jeringuillas o condones, advierte Onusida.

En América Latina, aparte de esas condiciones se añade la situación de los hombres que tienen sexo sin protección con otros hombres. Estas personas también suponen una población vulnerable, ya que en muchos casos son perseguidos o por lo menos ignorados por los programas de prevención debido a los prejuicios machistas, indica Onusida. Pero la infección no es exclusiva de países con menos desarrollo.

Tampoco los países donde teóricamente hay mejores sistemas sanitarios, como Europa Occidental y América del Norte han conseguido frenar la expansión de la epidemia. "El problema en esos países no es que existan planes, sino si llegan a todos", advierte Loures.

Por ejemplo, en estos países los inmigrantes sufren más la enfermedad, no porque la hayan importado, sino porque al verse obligados a vivir en la marginalidad tienen un menor acceso a los servicios sanitarios, dijo Loures.

Otros grupos como las mujeres (el 47% de los infectados) o los jóvenes también están en peligro. En España, con datos provisionales, la secretaria del Plan Nacional contra el Sida, Lourdes Chamorro, vaticinó que el año se cerrará con un descenso en el número de casos de sida (las personas con la infección de VIH que enferman), que se quedará alrededor de 2.000.

Cada año unas 3.300 personas se infectan y 1.700 fallecen. En total, en España viven entre 120.000 y 150.000 personas con el VIH, de las que 75.000 reciben tratamiento (la salud del resto no se ha deteriorado lo suficiente como para necesitar medicación), explicó la ministra de Sanidad, Elena Salgado.

ENTREVISTA CON LUIZ LOURDES / DIRECTOR GENERAL ONUSIDA

"Anteponer la moral a la protección de la vida resulta muy cruel"

Tiene una experiencia de más de 20 años en la lucha contra el sida que no le permite ser optimista. Luiz Loures, director general para Iniciativas Globales de Onusida, nació hace 49 años en Belo Horizonte (Brasil). Presentó en Madrid los datos del avance de la epidemia

¿Cuáles son los nuevos retos?

La epidemia avanza en todo el mundo. Hoy tenemos más de 40 millones de casos, cuando hace dos años eran 37 millones. Pero sobre todo es preocupante la situación en Europa Oriental (los países del antiguo bloque soviético), y en América Latina, donde hay 200.000 casos más en un año.

Parece que la situación de Latinoamérica, la tercera región en número de afectados, ha permanecido oculta hasta ahora.

Más que oculta, yo diría que mal tratada. Se da la paradoja de que es la región en la que más se han extendido los tratamientos, con países como Brasil, Argentina, Chile, Venezuela o Colombia donde el acceso a los medicamentos es universal, y en cambio donde la prevención es la más atrasada del mundo

¿A qué lo atribuye?


En que para dar medicamentos, sólo hace falta dinero. Pero hablar de prevención es hablar de condones, de prostitución, de drogas y de sexo entre hombres. Y para ello hay que superar muchas barreras culturales y morales. Un obispo puede llamar a un presidente de Gobierno y protestar por una campaña. En esos países hemos vuelto a una situación que ya está superada en el resto del mundo, pero anteponer la moral a la protección de la vida resulta muy cruel.

En cambio el Caribe es la única región donde parece que la epidemia se frena.

Sí, también hay noticias positivas este año. Por primera vez podemos decir que en algunos países, como Haití, hay evidencias de que la prevención empieza a dar resultados y la epidemia crece más despacio.

¿En qué se ha basado esa prevención?

En todo. Está claro que si los jóvenes retrasan el inicio de sus relaciones o el número de parejas la tasa de sida baja, pero eso está demostrado que no es suficiente para obtener resultados. Sin el condón no se pueden conseguir resultados. En ese sentido puedo hablar con orgullo de mi país, Brasil. Ahí ha salido en un anuncio una niña de 12 años con un condón en la mano. Eso en otros países de América Latina sería impensable.
 
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