Si prospera el reclamo de aumento
salarial del 25 por ciento que exigen unos 400 mil trabajadores de la
sanidad, los prestadores privados deberán ajustar en alrededor del 15
por ciento la cuota de sus asociados, lo que provocará más inflación en
momentos en que el gobierno trata de frenar la escalada de precios.
Así
lo advirtieron hoy representantes de diversos sectores de la salud, al
explicar que se verán obligados a trasladar a toda la cadena de
servicios la recomposición salarial reclamada desde la Federación
Argentina de Trabajadores de la Sanidad (FATSA).
El tema está siendo analizado en las distintas cámaras que nuclean a
los prestadores y financiadores del sistema, donde genera gran
preocupación el impacto que este ajuste salarial puede tener
especialmente sobre la estructura de costos de los prestadores pymes.
La cuestión será tambien analizada en el marco del VIII Congreso
Argentino de Salud que la Asociación Civil de Actividades Médicas
Integradas (ACAMI) realizará en Bariloche entre el 8 y el 9 de
septiembre próximo.
ACAMI está integrada por prestadores y financiadores sin fines de
lucro, como la Fundación Favaloro, el Instituto Fleni, los hospitales
Alemán, Austral, Británico, Italiano y San Juan De Dios, CEMIC, OSDE,
los sanatorios Mater Dei y San José, la Fundación Médica de Mar del
Plata y la Clínica Adventista del 7º Día.
En ese congreso se analizarán la multiplicidad de factores que
inciden en el incremento de los costos en salud: cambios
epidemiológicos, aparición de nuevas enfermedades, ampliación del
concepto de salud que implica innovaciones y mejores prestaciones y una
población con mayor proporción de ancianos cuya demanda de servicios
exige crecientes recursos.
Según datos de ACAMI, en los últimos 40 años la población mayor de
65 años creció un 89 por ciento y la Argentina es el tercer país del
mundo con mayor envejecimiento poblacional.
Si bien no corroboró si el porcentaje de aumento salarial podría
llegar al 15 por ciento, el presidente de ACAMI, Tomás Sánchez de
Bustamante, confirmó que el ajuste salarial "será inevitablemente
trasladado a todo el sector".
"Sin dudas se producirá un fuerte aumento de costos en las
prestaciones de los hospitales, laboratorios, centros de diagnóstico y
demás integrantes de la cadena de la salud, y esto acrecentará las
necesidades de financiamiento e impactará en los costos", señaló
Sánchez de Bustamante.
Hay sectores de la salud -como laboratorios y droguerías- que ya
firmaron aumentos con FATSA, el sindicato conducido por Carlos West
Ocampo, mientras que en los sanatorios privados y prestadores de
servicios en general el aumento llegaría a mediados de agosto.
Sánchez de Bustamante también alertó sobre el "desfinanciamiento que
originan los amparos a raíz de juicios vinculados con discapacidad y
mala praxis", a lo cual se suma un incremento del gasto para el sector
prestador por "drogas oncológicas incluidas recientemente, y el
agregado de coberturas como los implantes coclares", señaló.
Si bien en el sector se considera "sensato" el reclamo de
incrementos salariales de los trabajadores de la salud, no dejan de
advertir que tendrán fuerte impacto sobre los costos.
El primer caso concreto fue el acuerdo que suscribió FATSA para
llevar el básico de convenio a 1.070 pesos a partir de julio, suscripto
con hospitales de colectividad.
"El impacto sobre los Hospitales de Colectividad (Alemán, Italiano y
Británico, entre otros) significa el 25 por ciento de aumento de su
costo salarial. Deberá calcularse asimismo un aumento aproximado para
el personal fuera de convenio ya que habría que ajustarlo en igual
proporción", explicó Marcelo Mastrángelo, gerente de marketing del
Hospital Alemán.
Según los datos disponibles en el sector privado, en las clínicas,
el costo laboral representa entre el 50 y el 60 por ciento del costo
total. El impacto salarial se suma a los incrementos ya producidos
desde la devaluación, que no se compensaron con ajustes en los
ingresos, y alcanzan un promedio del 92,4 por ciento en el caso de la
atención médica, según los cálculos de la Asociación de Clínicas,
Sanatorios y Hospitales Privados (Adecra).
Estos aspectos son analizados en conjunto con el aumento en el costo
de los medicamentos, la incorporación de nuevas tecnologías, más
precisas pero también más costosas, el aumento de las consultas
-crecieron un 40 por ciento desde 1999- las leyes especiales para
atender problemáticas específicas -alcoholismo, anorexia, bulimia,
procreación responsable- y los fallos judiciales que impulsan la
conflictividad.
La problemática del sector centralizará los debates del VIII
Congreso Argentino de Salud, donde disertarán entre otros el ministro
Gines González García, el Superintendente Rubén Torres, el presidente
de la COMRA, Jorge Carlos Jañez, el titular de ADEMP, Pablo Giordano y
los académicos Alberto Agrest y Fortunato Benaim.
En el análisis de la evolución de costos y los reclamos salariales,
Mastrángelo indicó que "el sector de la salud en la Argentina es quizás
uno de los más castigados, ya que no fue favorecido ni por la
megadevaluación ni por el tipo de cambio al exportar.
Por el contrario, es el que menos aumentos acumuló desde diciembre de 2001, y el que mayores costos tuvo que soportar".
Acotó que, "para evidenciar el atraso, basta analizar los ingresos
del sector, en donde PAMI acumula más del 70 por ciento, las Obras
Sociales el 65 por ciento, la medicina prepaga el 55 por ciento,
mientras que los hospitales, clínicas y sanatorios tan sólo obtuvieron
el 18 por ciento de recomposición".-