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El
código de autorregulación de la publicidad de alimentos y bebidas
velará porque la población infantil reciba mensajes sobre nutrición
saludable
A
partir de septiembre la publicidad sobre alimentos y bebidas destinada
a los niños deberá transmitir hábitos saludables y fomentar la práctica
de ejercicio físico. Así lo han acordado el Ministerio de Sanidad y
Consumo y la industria alimentaria en el código PAOS (Publicidad,
Actividad Física y Prevención de la Obesidad), una iniciativa pionera
en Europa cuyo principal objetivo es ayudar a prevenir el sobrepeso, un
problema que ya sufren en España el 27 por ciento de la población
pediátrica. El Grupo Leche Pascual es uno de los firmantes de este
código de autorregulación.
Los
niños de entre cuatro a 12 años pasan cada día unas dos horas y media
frente al televisor, según datos del Ministerio de Sanidad y Consumo
(MSC), lo que supone el impacto de unos 54 anuncios publicitarios de
media, la mayor parte de ellos sobre alimentos y bebidas.
Para
acabar con esta presión publicitaria en los menores de 12 años y para
luchar contra el sedentarismo y la mala alimentación, culpables de la
creciente obesidad infantil, el MSC, junto la Federación de Industrias
de Alimentación y Bebidas (FAB) han suscrito un código de
autorregulación de la publicidad de alimentos y bebidas destinadas a la
población infantil.
Ésta es la primera iniciativa de estas
características que se pone en marcha en Europa y seguirá las
directrices establecidas por la Estrategia para la Nutrición Actividad
Física y Prevención de la Obesidad (NAOS) elaborada por el Ministerio
español y las principales sociedes científicas dedicadas a la nutrición.
"La
publicidad por sí sola no va a resolver el problema de la obesidad
infantil pero sabemos que es una gran influencia para el niño, a la
hora de seleccionar un producto y que es un buen vehículo para
inculcarles buenos hábitos saludables, tanto en alimentación como en la
práctica de ejercicio físico", nos explica María Neira, presidenta de
la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA). En este sentido,
"como el niño no tiene el criterio ni la madurez para escoger los
alimentos que más beneficios saludables le van a aportar, debemos
protegerlos y éste es el objetivo principal del PAOS", explica.
Por
su parte, la Ministra de Sanidad Elena Salgado, destaca que "los
menores tienen una limitada experiencia y una mayor indefensión e
ingenuidad frente a los mensajes que reciben. Esto hace que mensajes
publicitarios que, en condiciones normales, resultarían claros y
veraces para un público adulto, puedan ser considerados engañosos
cuando van dirigidos a la población infantil".
Por ello, según
el código PAOS, además de la obligatoriedad de transmitir mensajes
saludables a los niños, "los anuncios no podrán incluir personajes
famosos del cine y la televisión, ni mostrar, por ejemplo, niños
consumiendo un determinado producto alimentario mientras ve la
televisión o mensajes que relacionen el consumo con el bienestar de los
pequeños, detalla la presidenta de AESA.
Además, el código
destaca que deberán, por un lado, evitarse presentaciones de productos
que puedan asustar a los menores o que contengan violencia, aquellos
mensajes que puedan inducir a error acerca de las características del
producto o de sus beneficios de consumo (como la adquisición de
fortaleza, estatus, popularidad, crecimiento, habilidad e inteligencia,
entre otras) y, por otro, adecuarse siempre al nivel de comprensión de
los niños.
El incumplimiento de algún aspecto incluido en el
PAOS supondrá sanciones económicas para las empresas que pueden oscilar
entre los 6.000 euros, las más leves, hasta los 180.000 euros, en los
casos más graves.
El importante papel de los padres, educadores y comedores escolares
Además
del apoyo del código PAOS, los padres tienen un papel muy importante en
la educación alimentaria saludable de sus hijos. Según María Neira,
"los padres deben levantarse 20 minutos antes por la mañana con el fin
de desayunar junto a sus hijos, en el domicilio familiar, y
transmitirles pautas de alimentación adecuadas, así como hacer lo
posible para evitar el sedentarismo activo de ver la televisión desde
el sillón, una de las principales causas de la obesidad infantil",
recomienda Neira.
Por otro lado, la presidenta de la Agencia
Española de Seguridad Alimentaria incide en la importancia de cambiar
el modelo actual de los comedores escolares, "donde muchos niños comen
cinco veces a la semana, durante ocho meses al año". Para Neira, hay
que cambiar el concepto de comedor como algo "antilúdico" que "les roba
el recreo a los niños", porque comen rápido para poder tener más tiempo
para jugar. Además, también es necesario darle la vuelta al concepto de
"monitores como vigilantes" por el de "educadores de hábitos
saludables".
Actualmente, España está a la cabeza en obesidad
infantil, que sufren casi el 14 por ciento de los niños y jóvenes de
entre 2 y 24 años; y sobrepeso, en el 26,3 por ciento de los casos. En
este sentido, las mayores cifras se detectan en la pubertad, sobre todo
en el grupo de edad de 6 a 12 años que alcanza el 16,1 por ciento.
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