A pesar de que en México la obesidad y el
sobrepeso afectan a uno de cada tres niños y adolescentes y es uno de
los principales detonadores de la diabetes, en los últimos cinco años
el país logró salir de la lista de las diez primeras naciones con
presencia de esa enfermedad
A pesar de que en México la obesidad y el
sobrepeso afectan a uno de cada tres niños y adolescentes y es uno de
los principales detonadores de la diabetes, en los últimos cinco años
el país logró salir de la lista de las diez primeras naciones con
presencia de esa enfermedad.
Agustín Lara Esqueda, director general del Programa de Salud del Adulto
y del Anciano de la Secretaría de Salud, aclaró que esa evaluación
internacional no considera la prevalencia de diabetes en México, sino
las acciones y programas que se aplican para prevenir, controlar y
tratar la enfermedad.
Sin embargo, México ocupa el segundo lugar en obesidad entre los países
de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE), pues dos de cada tres mexicanos mayores de 20 años tienen algún
grado de sobrepeso, mientras entre la población infantil la prevalencia
es de 35 por ciento, y afecta sobre todo a las niñas.
El especialista destacó que la obesidad y el sobrepeso, así como los
problemas de autoestima y depresión, hasta las alteraciones del hígado,
padecimientos cardiacos, pulmonares y de huesos provocan el desarrollo
de la diabetes.
A su vez, Oscar Lozano Castañeda, ex presidente de la Sociedad Mexicana
de Nutrición y Endocrinología, dijo que el objetivo de reducir el
sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes tiene un éxito
limitado, ya que la estrategia de cambiar hábitos de vida y fomentar el
ejercicio entre la población no es suficiente.
Comentó que los programas de obesidad y alimentación tienen resultados,
pero estos son limitados porque los menores retoman sus hábitos
alimenticios, como el consumo de comida chatarra, carbohidratos y
refrescos.
Por ello, dijo que en los casos más avanzados de obesidad y sobrepreso,
los médicos ya utilizan medicamentos como el Xenical, que evita que se
absorba 30 por ciento de las grasas consumidas, se maneja en adultos y
ahora en menores de edad.
Es un tratamiento compatible con el entorno y dinamismo social del
paciente adolescente con exceso de peso y que permite ver los
resultados del tratamiento, con lo que aumenta la convicción y apego
del paciente a la prescripción médica.
El también ex jefe del Departamento de Diabetes y Metabolismo de
Lípidos del Instituto Nacional de Nutrición afirmó que este es el único
medicamento comprobado y sin efectos de alto riesgo para los
adolescentes.
Detalló que el Xenical no causa alteraciones en el metabolismo del
paciente adolescente ni provoca adicciones; "este producto es el único
tratamiento que permite al paciente adolescente reducir su peso de
forma eficaz y segura".
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