La iniciativa se pondrá en marcha en las
prisiones de Pekín con el objetivo de reducir los altos índices de ese
mal entre la población de presos
Las autoridades chinas obligarán a sus
prisioneros a pasar test de sida y VIH y les facilitarán tratamiento
médico gratuito incluso finalizada la condena, informó hoy, lunes, el
diario oficialista "China Daily".
La iniciativa se pondrá en marcha en las
prisiones de Pekín con el objetivo de reducir los altos índices de sida
entre la población de presos, que es de tres infectados por millar, el
cuádruple que entre el resto de ciudadanos.
Según las estadísticas, el número de presos afectados por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en Pekín es de 2 mil.
El diario no señaló si la iniciativa se
trasladará a las 670 prisiones que acogen en China, según cifras
oficiales, a 1.58 millones de presos.
La obligatoriedad de los test fue calificada de
"medida efectiva y sensata" por Ray Yip, director de la oficina en
Pekín del Programa Global contra el sida, institución con base en EU.
Entre noviembre de 2004 y marzo de 2005 las
autoridades pusieron en marcha una campaña de test del VIH entre
presidiarios y delincuentes juveniles en los campos de reeducación por
el trabajo ("laogai"), sin que se sepa de momento cuál es el resultado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS)
aplaudió el cambio de timón dado por las autoridades chinas en 2003 de
cara a admitir la gravedad del sida en el país asiático donde, según
cifras oficiales, hay 840 mil afectados que podrían llegar a ser 10
millones en 2010, según la propia OMS.
El mismo rotativo destaca hoy la acogida de 86
huérfanos del sida procedentes de ocho provincias no especificadas por
parte familias pequinesas.
"A través de este tipo de actos, esperamos que la discriminación contra
los niños que perdieron a sus familias por el VIH pueda ser eliminada,
y se pueda ofrecer mayor asistencia", señaló Li Qimin, vicesecretario
del Comité Chino para el Cuidado de los Niños.
"Antes, pocos niños de mi pueblo querían jugar conmigo por el miedo que
tenían al sida", señaló Huang Xinlei, de 11 años de edad. "Pero ahora
saben más sobre la enfermedad y algunos incluso vienen a mi casa".
Sin embargo, a pesar del giro copernicano de las
autoridades en la lucha contra el sida, el escándalo de más de 22 mil
personas infectadas en pueblos de la provincia central de Henan en 1995
por la compra de sangre por parte de las autoridades locales continúa
impune.
El drama, que ya afecta a cerca de 400 mil
campesinos, fue difundido por la prensa extranjera desde que se
descubrió y fue transcrito con detalles en el libro "La sangre de
China", del periodista francés Pierre Haski ("Libération"), presentado
la semana pasada en Pekín.
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