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Prohíben refrescos por obesidad |
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Los niños estadounidenses no encontrarán refrescos azucarados en
las máquinas expendedoras de los centros educativos. La medida es fruto
del acuerdo entre padres, médicos e industria, que se han propuesto
acabar con lo que se está convirtiendo en una preocupante plaga en
Norteamérica: la obesidad infantil.
La Asociación de Bebidas Estadounidense (una organización que agrupa
a los principales productores y distribuidores de bebidas no
alcohólicas, incluidas Pepsi y Coca Cola) ha suscrito este compromiso
de forma voluntaria.
"La obesidad infantil es un problema serio en EEUU y la responsabilidad
de encontrar soluciones de sentido común es de todos, incluida nuestra
industria", declaró el miércoles pasado la presidenta de la ABA, Susan
Neely.
Los datos le dan la razón, ya que, según las cifras que manejan los
Centros para el Control y la Prevención de enfermedades de EEUU,
alrededor de nueve millones de niños de entre 6 y 19 años de edad
tienen sobrepeso o son obesos. Desde 1980, el número de niños obesos en
todo el país se ha duplicado y el de adolescentes se ha triplicado.
De acuerdo a esta nueva política de venta en los colegios, en las
escuelas primarias (entre seis y once años) sólo se podrá vender agua y
zumos cien por cien naturales.
En la enseñanza media (entre doce y catorce años) también se podrá
acceder a bebidas gaseosas bajas en calorías y bebidas para
deportistas, aunque una vez hayan concluido las clases los estudiantes
tendrán a su disposición los refrescos habituales, con calorías
incluidas, o los zumos con azúcares artificiales.
En la enseñanza secundaria o institutos (entre 15 y 18 años) podrán
vender todo tipo de bebidas con la única condición de que las
azucaradas y con calorías no deben superar la mitad del total de su
oferta.
"Estas directrices marcan el compromiso de la industria de proporcionar
a las escuelas bebidas nutritivas, con pocas calorías", afirmó en una
declaración el presidente de Coca-Cola en América del Norte, Don
Knauss. También el responsable de Pepsi-Cola en la región, Dawn Hudson,
subrayó que la nueva política demuestra que "escuchamos" a los padres.
La comida basura también es peligrosa
Los médicos y especialistas en nutrición llevan mucho tiempo alertando
de la gravedad de un problema que está costando mucho dinero en gastos
médicos, alrededor de unos 75.000 millones de dólares anuales.
En general, los médicos apoyan la nueva normativa pero para algunos
llega un poco tarde y debe completarse con otras medidas que limiten
también el consumo de la también muy extendida en EEUU "comida basura"
y "comida rápida".
El problema se complica con las tácticas de la industria para atraer
clientes, tales como los eslóganes de "pague dos y llévese tres" o
"bebida gratis con ración extragrande".
Lo light cada vez vende más
Todo parece indicar que los grandes fabricantes seguirán apostando por
las nuevas bebidas gaseosas dietéticas que, en los últimos años, no
dejan de ganar terreno a los productos tradicionales.
Las encuestas indican que cada vez es mayor la demanda de Pepsi y
Coca-Cola Diet, e incluso ascienden las ventas de los nuevos productos
que los dos gigantes del sector han sacado para atraer a los menos
aficionados a las dietas pero preocupados por la salud, las bebidas con
la mitad de calorías.
Según la empresa especializada en el sector Beverage World, el consumo
de refrescos dietéticos en EEUU subió de 14.762 millones de litros en
2000 a 16.654 millones en 2003, mientras que el de los tradicionales
bajó en 757 millones de litros en el mismo período.
Según los expertos, las bebidas gaseosas con azúcar no han perdido
mercado sólo frente a las dietéticas, sino también frente a otros tipos
de bebidas que no contienen tantas calorías, como las energéticas y el
agua y el té embotellados.
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