|
Salud a través del efecto mar Muerto |
|
|
La sensación única de flotar se ha convertido en
la última moda en materia de métodos de relajación con unas nuevas
cabinas que permiten que el cuerpo se suspenda en el agua, como en el
mar Muerto.
Estas cabinas, que comienzan a ofrecerse a los
usuarios de balnearios, hoteles, talasoterapias, gimnasios y centros de
"spa" (Salute per aqua) de España, son unas bañeras cerradas en las que
los clientes se aislan del exterior para buscar la máxima relajación
muscular y mental, mientras flotan en una disolución saturada de sal a
una temperatura constante de 36 grados.
Cuando se cierra la puerta, el usuario no percibe sensación alguna
de frío o de calor, no tiene nada que ver u oír, no nota ni el peso de
su propio cuerpo. Una sensación difícil de explicar que en muchas
ocasiones desencadena un sueño reparador y placentero.
Los defensores de la flotación aseguran que una sesión de una hora
en una de estas cámaras proporciona un descanso equivalente a unas
cinco horas de sueño, al tiempo que elimina el estrés y mejora las
condiciones físicas del usuario.
Algunos recomiendan también estas bañeras para la recuperación de
fracturas óseas, ya que una lesión de este tipo inmovilizada con una
escayola necesita unos 40 días para consolidarse y otros 60 de
rehabilitación, mientras que si se trata en estas cabinas solo es
necesario proteger la fractura con férulas de caucho y es posible
consolidar la rotura en una media de 25 días.
|