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Sufre asma la mitad de argentinos |
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Las más comunes son las que afectan al aparato respiratorio. La disminución de los mecanismos de defensa.
El dato de que una de cada
cuatro personas sufre de rinitis alérgica y de que en el mundo haya 300
millones de asmáticos, explica por qué las alergias son las grandes
epidemias del siglo XXI. Para que la población mundial tome conciencia
sobre esta enfermedad y controle sus efectos se estableció el Día
Mundial de la Alergia, que se celebra hoy. Según datos de la Asociación
Argentina de Alergia e Inmunología, uno de cada cinco argentinos padece
alguna enfermedad alérgica, y la mitad son asmáticos.
Defensas bajas
Los médicos alergistas Oscar Amoroso y Roxana Amoroso afirman que entre
el 25% y el 30% de la población argentina sufre distintos tipos de
alergias. Las más comunes son las que afectan al aparato respiratorio.
"Los primeros fríos y, especialmente, los cambios bruscos de
temperatura, que marcan el inicio del otoño-invierno, propician una
disminución de los mecanismos de defensa naturales de las vías
respiratorias", explican los expertos.
"Las alergias -señalan- son respuestas equivocadas del sistema
inmunológico al entrar en contracto con sustancias alergenas. Entre
estas últimas se destacan el polen, el moho, el polvo de la casa, los
ácaros, la caspa de los perros y gatos y muchos químicos de la
industria alimentaria y de medicamentos. También inciden las plumas y
las picaduras de insectos, y el estrés; el humo, los perfumes y otros
irritantes del medio ambiente", explican.
Los alergenos provocan picazón de nariz, ojos, garganta y oídos;
lagrimeos, estornudos y congestión nasal, sobre todo a la mañana.
Cambios bruscos
Frente a estímulos como los cambios bruscos de temperatura o los
contaminantes ambientales, los bronquios se obstruyen con la aparición
de la crisis de asma. En materia de prevención se aconseja la
aplicación de la vacuna antigripal, así como la vacuna
antineumocóccica. Se aconseja no abrigar excesivamente a los niños para
evitar que transpiren y luego sufran enfriamientos; limpiar los lugares
donde el alérgico permanece -sobre todo, el dormitorio-, para evitar la
proliferación de ácaros y hongos; mantener los ambientes bien
ventilados, y evitar la concurrencia a aglomeraciones.
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