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El trasplante de riñón de
un donante vivo mejora los resultados del de un fallecido, según
destacaron ayer en Sevilla los responsables del doble trasplante de
este tipo realizado esta semana en el complejo hospitalario Virgen del
Rocío con cirugía laparoscópica, menos agresiva que la convencional.
El
doctor Pedro Montañés, jefe del servicio de Urología del Virgen del
Rocío y uno de los responsables del equipo de 60 profesionales que ha
realizado este doble trasplante, destacó que la supervivencia del riñón
de donante vivo rebasa los 20 años en un alto porcentaje.
Además,
la compatibilidad entre donantes gemelos es total, y muy elevada en el
caso de padres a hijos, lo que reduce las posibilidades de rechazo y
facilita la calidad de vida del trasplantado. La tasa de mortalidad del
donante (normalmente familiar del trasplantado) es del 0,01 por ciento
y prácticamente nula en el caso del segundo.
El doctor
Montañés explicó que el doble trasplante de riñón realizado en el
Virgen del Rocío, además de la novedad de haber sido de donantes vivos,
ha destacado por ser el primero realizado con cirugía laparoscópica,
menos agresiva que la cirugía convencional y que reduce los efectos
secundarios y tiempo de hospitalización.
Una intervención muy emotiva
El
doble trasplante de riñón de Sevilla ha sido muy emotivo al haber sido
protagonizado por la madre y una hermana de sendos enfermos casi
terminales. María del Carmen Romero, de 54 años, donó uno de sus
riñones para salvar a su hijo Enrique, de 29 años.
"Le he dado
vida a mi hijo y me la he dado a mí misma, porque él tenía unas
limitaciones que también eran las mías; me he quedado perfectamente con
un riñón; la gente debe concienciarse de que puede salvar vidas o
evitar que los enfermos estén condenados a estar conectados a una
máquina", dijo María del Carmen a los periodistas, 48 horas después de
haber sino intervenida.
El caso de la segunda donante, Melisa
Moreno, de 23 años, es más dramático pues la donación de uno de sus
riñones a su hermano David, de 29 años, gravemente enfermo, tuvo que
suspenderse al quedarse embarazada.
Tras una angustiosa espera de apenas dos años Melisa ha sido una doble donante de vida.
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