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Pequeños fragmentos de material genético capaces de detener la
acción de determinados genes podrían servir para combatir el mortífero
síndrome de insuficiencia respiratoria aguda severa, conocido como SARS.
Este mal, reconocido en 2002, mató a 774 personas en el mundo antes
de que fuera controlado mediante una combinación de cuarentenas,
aislamiento de pacientes y restricciones a los desplazamientos de
personas.
Desde entonces, los investigadores se afanan en la búsqueda de un tratamiento o vacuna antes de que se produzca un nuevo brote.
Los investigadores informaron el domingo que trozos del llamado ARN
de interferencia pueden reducir una infección existente en monos y
proteger a los animales de otras nuevas.
El ARN, o ácido ribonucleico, transmite información del ADN, que
lleva el plano de la vida en las células. Estos fragmentos del llamado
siARN se pueden cortar a medida para aplacar determinados genes. Los
científicos estudian esta característica del ARN con la esperanza de
que sirva para tratar diversos males.
Un equipo dirigido por Patrick Y. Lu, de Intradigm Corp., dijo en la
edición electrónica de la revista Nature Medicine que investigadores en
China y Estados Unidos probaron dos tipos de siARN que atacan distintas
partes del genoma del virus del SARS.
Usaron cinco grupos de cuatro monos macacos cada uno.
Dos grupos, que eran de control, no recibieron tratamiento. De los
otros tres grupos, uno fue tratado con siARN antes de ser infectado con
SARS; el segundo fue tratado e infectado simultáneamente y el tercero
recibió el siARN después de la infección.
Tanto el virus del SARS como el siARN fueron suministrados por vía nasal.
Todos los animales infectados mostraron algunos síntomas. Pero el
daño pulmonar fue mucho menor en los animales tratados con fragmentos
de ARN, y el incremento de su temperatura corporal fue menor.
Una característica del sars es el daño grave, con frecuencia fatal,
a los alvéolos pulmonares, los pequeños sacos donde se intercambia el
oxígeno por anhídrido carbónico. Los animales de control sufrieron ese
daño en grado severo, mientras que en los animales tratados fue
relativamente leve, dijeron los investigadores.
Las muestras de garganta tomadas cuatro días después de la infección
hallaron rastros de sars en apenas el 25 por ciento de los animales
tratados con siARN.
Los monos inoculados con siARN antes de la infección mostraron los
menores síntomas, el menor aumento de temperatura y el menor daño
pulmonar.
Resta demostrar exactamente cómo el tratamiento ataca al SARS.
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