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Un hígado para dos Imprimir E-Mail
La elevada capacidad de regeneración hepática hace posible el trasplante de hígado a dos pacientes con el órgano de un solo donante, tanto vivo como fallecido. Esta es sólo una de las muchas curiosidades sobre la víscera más grande y una de las más complejas, pero al mismo tiempo la más desconocida.

En la famosa película "El Silencio de los corderos", el caníbal Hannibal Lecter, interpretado por el actor Anthony Hopkins, confiesa: "Me comí su hígado con un gran plato de habas y un buen quianti". Afortunadamente, hay otras personas que aprecian las virtudes de este órgano vital, con fines menos sanguinarios.

En mayo de 2005, un equipo de cirujanos de los hospitales Clínico y La Paz, de Madrid, practicó un trasplante de hígado a dos pacientes con el órgano de un solo donante fallecido debido a un daño craneoencefálico, permitiendo que el mismo órgano lo aprovecharan un niño de menos de un año y un hombre 45.

Gracias a la elevada capacidad de regeneración hepática, está técnica quirúrgica, que se denomina bipartición, permitirá aumentar la cantidad de trasplantes de hígado y, en algunos centros médicos, también se efectúa con donantes vivos.

El mismo mes el Hospital Reina Sofía de Córdoba (sur de España), un bebé lactante de apenas cinco meses y una niña de 6 años, salvaron la vida al recibir sendos trasplantes hepáticos provenientes de dos donantes vivos, que fueron la madre y el padre de cada una de las receptoras.

Cada una de las niñas recibió el implante del lóbulo hepático izquierdo donado por uno de sus progenitores, a quienes la conservación del lóbulo derecho les permite mantener una correcta función hepática.
 
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