Este es probablemente el primero de varios
artículos que espero escribir sobre el tema de las aplicaciones web
libres. Imagino que el lector ya sabrá lo que es una aplicación web:
probablemente las usa a menudo sin darse cuenta a través de servicios
ASP (desde webmails hasta bancos online).
Los hay a cientos. El auge de las aplicaciones web
en los últimos años ha sido espectacular. En los próximos años irá a
más y dejaremos de hacer cosas que habitualmente hacíamos en nuestro
ordenador para hacerlas directamente sobre la web.
Llevo probando aplicaciones web libres desde 2001, cuando empecé a
chapucear con multitud de gestores de contenido que ya se habían
popularizado entonces. Desde entonces hasta hoy el número de
aplicaciones web libres se ha multiplicado y su calidad se ha
sofisticado hasta extremos insospechados. Nada hace pensar que en los
próximos años la situación no vaya a mejorar todavía más.
Todos conocemos ya las herramientas de software libre más populares: desde el omnipresente Firefox hasta el OpenOffice
o el sistema operativo Linux. Pero las aplicaciones web libres son una
revolución latente entre los usuarios de a pie, que pese a que las
utilizan a menudo (en gestores de contenido o foros) nunca se han
planteado utilizarlas como herramientas profesionales o personales. Su
uso en el mundo de la empresa es todavía bastante limitado, pese a que
hay paquetes libres enormemente sofisticados para uso en intranets
corporativas o herramientas de inteligencia empresarial muy
interesantes para la mediana empresa.
Por otro lado, si queremos hacer un uso básico de muchas de estas
aplicaciones cada vez es menos necesario tener unos amplios
conocimientos técnicos. Instalar una de estas aplicaciones ya está al
alcance de cualquier iniciado en la Red. No hace falta ser un genio. Si
queremos sacarle jugo a algunas de estas aplicaciones sí es necesario
contratar una empresa que adapte bien la aplicación a nuestros gustos,
pero aún esto será considerablemente más económico que optar por una
solución propietaria, a la que añadiremos el omnipresente coste de la
licencia.
Aunque espero extenderme en el análisis de distintas aplicaciones
quiero mencionar algunas, por si el lector quiere informarse y ver lo
que hay por ahí a disposición de cualquiera. Si queremos un sencillo
gestor de contenidos para nuestra web tenemos buenos ejemplos como Drupal, CivicSpace, Mambo o Xoops. Si queremos hacer nuestro weblog podemos recurrir a Wordpress (probablemente la aplicación más extensible para hacer el weblog), Plog (de desarrollo español), o NucleusCMS. Para hacer un gestor de contenidos complejo: Typo3 o EZPublish. Para gestionar una publicación: Props o SPIP. Para montar nuestra tienda online: OsCommerce. Para gestionar trabajo en grupo o proyectos colectivos: eGroupware, PHPCollab o PHProjekt. O para la intranet: Metadot (muy sofisticada).
Y así un largo (larguísimo) listado de aplicaciones y de tipos de
aplicaciones que ya iré mencionando. A destacar hay muchas. Si tengo
que elegir una que me ha llamado la atención recientemente, es SugarCRM.
El CRM es cada día una herramienta más imprescindible en el mundo de la
empresa (también muy costosa), y SugarCRM permite que, partiendo de una
base libre, lo construyamos a nuestra medida con bastante agilidad. La
herramienta en sí es sobresaliente y la rapidez de desarrollo ha sido
notable. Su versión 3.0 ya es sólida y fácil de incorporar a la mediana
empresa.
Precisamente empresas como SugarCRM son las que
demuestran que es posible compatibilizar la creación de software libre
con un modelo de negocio viable. El mundo de las aplicaciones web
libres abre nuevas posibilidades, tanto a webmasters, a quienes
facilita la tarea de administración de webs con todo tipo de
herramientas, como a empresarios, profesionales y usuarios de a pie.
Cada vez vamos a depender más de las herramientas de servidores web, y
las alternativas libres ya se están revelando como una excelente
opción.
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