Son los hijos no reconocidos de la revista de prensa y la columna de
opinión; y la palabra de moda en Internet: Blogs. Hay millones, muchos
millones más de personas los visitan, y su influencia se está dejando
sentir en el mundo de la comunicación.
Han servido como herramientas electorales, como armas de vendetta
política, como fuentes de información y como centros de actividad
social. A diferencia de las demás modas de la Red, han llegado para quedarse.
Comunicarse, hablar, pontificar incluso, son necesidades humanas
básicas. Cuando las personas no son capaces de comunicar decimos que
están enfermas. Por eso desde que nació la web existen las páginas
personales. Entonces se hacían a mano en html (en el
bloc de notas) y se colgaban en servidores caros y complejos. Pero
miles de personas saltaban todos los obstáculos para hablar de su
trabajo, sus aficiones o sus mascotas. Sin intención de cobrar por
ello.
Blogger y la explosión En 1999 Blogger
lanzó el fenómeno al proporcionar una forma sencilla de publicar en
Internet, gratis y con un determinado formato. La oferta de Blogger
consistía en una página en la que una serie de textos, denominados 'posts',
aparecían por orden cronológico inverso. A esto pronto se añadieron una
serie de refinamientos, como comentarios, trackbacks, blogrolls...
herramientas que facilitaban la publicación masiva y la interconexión
entre diferentes blogs.
A partir de entonces el fenómeno se multiplicó. Miles de blogs
hablan hoy de todo tipo de temas, desde deportes a la política, la alta
sastrería, la vida de una persona o las andanzas de un grupo de
amigos...
Los 'bloggers' publican sus 'posts', y otros 'bloggers' leen,
comentan, discuten o enlazan esos 'posts'. Con el tiempo se fueron
creando subculturas, grupos de 'blogs' entre los cuales se mueven lectores de una determinada sensibilidad. Un ejemplo son los 'warblogs' estadounidenses, o la comunidad de 'bloggers' liberales en España. Cuando la actualidad arrecia estas comunidades generan 'blogstorms';
huracanes de posts y comentarios cruzados a una endiablada velocidad,
en los que centenares de personas colocan en la Red la última
información disponible.
Así ocurrió el 11S, durante la invasión de Irak o el 11M. Así en tiempos de crisis determinados blogs se convierten en el mejor medio de seguir la actualidad.
Perennemente en conflicto con los medios tradicionales
(la crítica de medios es una de sus actividades favoritas), el fenómeno
ya se ha cobrado víctimas. Periodistas como Dan Rather, Eason Jordan o
James Gannon/Guckert han sido víctimas del afán justiciero de los
bloggers, desenmascarando fraudes, analizando declaraciones o
descubriendo sombras en su pasado.
La capacidad de trabajo, perseverancia y alcance global de una
comunidad de miles de voluntarios es capaz de adelantar a los medios
clásicos en la persecución de las noticias, con puntos de vista nuevos
y sacando a la luz opiniones silenciadas. Al fin y al cabo, son una
forma de democracia en acción...
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