Jason
Smathers, ex empleado del proveedor estadounidense de Internet AOL,
quien se hacía llamar como "el forajido del ciberespacio" fue condenado a 15 meses en prisión por el robo de direcciones de correo electrónico de 92 millones de clientes y la venta de esta información a un "spammer" a cambio de 28 mil dólares.
El acusado, de 25 años, reconoció su culpa en el juicio donde fue condenado por el tráfico de bienes robados y conspiración.
Según la acusación del fiscal, AOL, una unidad del grupo multimediático Time Warner, sufrió una pérdida estimada en 300 mil dólares por el tiempo que sus empleados tuvieron que dedicar al tema.
El monto incluye los gastos que el tráfico de "spam" produjo en el hardware y el software por los correos no solicitados que recibieron sus clientes.
Aunque el juez del caso, el magistrado Alvin Hallerstein, admitió
que este perjuicio económico es difícil de probar, el delito cometido
seguía siendo muy serio. Hoy la gente usa el correo electrónico como
medio de comunicación principal" y las compañías tienen "que preservar
la información de que disponen" a través de estos servicios", afirmó.
7 mil M de e-mails
Smathers,
que cooperó con la investigación de la acusación, se presentó ante el
tribunal acompañado de su familia. En la audiencia se mostró
arrepentido por su actuación. "Sé que he hecho algo malo", reconoció
ante el juez.
El condenado dijo que vendió la lista a otro hombre, quien a su vez la vendió a "spammers" que la usaron para enviar hasta 7.000 millones de correos electrónicos. Smathers trabajaba en la oficina de Dulles, Virginia de AOL.
Los fiscales dicen que otro hombre, Sean Dunaway, le compró la lista
a Smathers en mayo de 2003 y la usó para promover su propio negocio de
juegos de azar en la Internet. Dunaway, que se declaró inocente, vendió
la lista a otros spammers en 52 mil dólares, dice el Gobierno.
En una carta enviada al magistrado, Smathers se autodenominó un
"forajido" y "un fuera de la ley" que actúa en "la nueva frontera" del
ciberespacio, intentando quizás eludir su responsabilidad alegando la
existencia de lagunas legales en la regulación de las redes de datos.
Nueva legislación
Sin
embargo, el fiscal David Siegal negó que Internet sea un territorio sin
ley, y apoyó la tesis de que cada 1.000 mensajes de spam que recibieron
los clientes de AOL provocaron a la compañía 10 centavos de dólares en
pérdidas.
El juez no impuso ninguna sanción monetaria, y dio 10 días a AOL
para que pruebe el perjuicio económico causado, sugiriendo la cifra de
84 mil dólares.
La pena de cárcel no es la más dura que se haya dictado en EE UU por
un caso similar. El año pasado un hombre de Nueva York ya fue
sentenciado a pasar entre tres años y medio y siete años en prisión por
violar las leyes estatales sobre robo de identidades.
El caso de Smathers fue entablado mediante una nueva ley federal que prohíbe los mensajes electrónicos no solicitados y engañosos. La ley entró en vigor el 1 de enero del 2004.