El comercio es una de las más antiguas formas de comunicación; en plena Edad del Bronce había redes comerciales que llevaban ámbar del Báltico al Mediterráneo. Lo más llamativo del comercio electrónico es que tardase tanto.
La tienda más antigua, SWREG (Software Purchase & Registration
Service), nació en Compuserve en 1987, cuando las redes llevaban
funcionando décadas y había 30.000 servidores en Internet. La
particular ética de sus creadores hizo que la Red fuese mucho tiempo
firmemente anticomercial, lo cual explica que su infraestructura esté
tan mal dotada para la compraventa.
Qué se puede comprar y qué no Internet es bueno
para vender algunas cosas: objetos no perecederos, de pequeño peso y
volumen (tamaño buzón), de precio medio... En resumen: libros, discos,
DVD, ordenadores, software y servicios. Éstos siguen siendo la inmensa
mayoría de las compras en la Red. Aunque Internet se usa en otros
comercios; cada vez más las compras más caras (coches, casas, equipos
electrónicos) se investigan en la Red aunque se cierren en una tienda
normal. Pero el grueso del cibercomercio son objetos que pueden transportarse por mensajero.
No es casual que los EEUU fueran la cuna de este tipo de comercio;
tienen una tradición de compra remota, y hay redes comerciales de
paquetería en feroz competencia (Fedex, UPS, DHL, etc) que han
permitido a las tiendas online despreocuparse de las complicaciones de
la entrega. Las empresas que crearon sus redes logísticas, para
productos perecederos (Webvan) o para entrega rápida (Kozmo),
quebraron.
Hoy la mayoría de las tiendas electrónicas venden vía empresas de
paquetería, capaces hasta de entregar productos congelados dentro de
EEUU.
Comprando desde Europa hay que vigilar el coste y los plazos de
entrega. Lo normal es que los envíos baratos tengan plazos de dos a
cuatro semanas, pero hay entregas más breves por un precio más elevado.
En 1994 un analista financiero llamado Jeff Bezos fundó Amazon.com,
una librería online que iba a convertirse en uno de los
establecimientos comerciales más conocidos de la Red. Al principio era
una fachada, un sistema de pedidos procesados por intermediarios y
entregados por paqueteras. Ahora Amazon dispone de sus propios
almacenes, aunque estuvieron a punto de quebrar por los gastos de su
construcción. Su éxito donde importa, en las ventas, ayudó a Amazon.com
a sobrevivir.
Desde su nacimiento Amazon tuvo habilidad para vender; aunque
lamentablemente no tiene tienda en España. Al principio libros, después
discos y DVD, y ahora casi de todo. Sus secretos son los de la Red, y
han sido explotados por otras tiendas: crear una comunidad, y explotar
la información. Los bajos precios ayudan, pero curiosamente no son
imprescindibles. Las claves de la venta son otras.
Cualquier cosa, a la venta en eBay Un ejemplo de ello es eBay, quizá el mayor rival de Amazon, porque lleva al límite las tendencias de la Red: en eBay
hasta los productos los ponen los internautas. Cualquier cosa puede
estar a la venta, porque cualquiera puede crear una subasta. Pero ojo con aprovecharse,
porque un elaborado sistema de puntuación cuida de que los timadores
duren poco tiempo. Si uno no cumple, y recibe malas críticas, mucha
gente dejará de comprarle; la falta de confianza se paga. Es el paraíso
del capitalismo extremo: el regreso al mercado medieval, pero sin
límites geográficos.
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