Dice un antiguo refrán: 'De los amigos líbreme Dios, que de los
enemigos ya me cuido yo'. Más de uno necesita esa intervención divina
para perder su pertinaz manía de pegarse tiros en los pies. Entre ellos
la Agencia France Presse, que ha conseguido que Google retire sus materiales del servicio Google News, tras demandar al buscador. Tan 'inteligente' como la retirada en ciertos países del derecho a prestar en bibliotecas el último libro de Gabriel García Márquez.
No comprender lo que está pasando y escuchar demasiado a sus
departamentos jurídicos está llevando a esas empresas y autores a
cometer errores serios que dañan su negocio. Sus amigos les están
haciendo la puñeta; lo que están haciendo va más allá de lo estúpido.
Muy inteligente, AFP; un revendedor que distribuye gratis tu producto
por todo el mundo, llevando clientes a tus clientes, y lo espantas vía
juzgado. Muy listos, editorial Ramdon House Mondadori: impedir que la
gente acceda al libro de Gabriel García Márquez en las bibliotecas sin
duda 'contribuirá' a mejorar el conocimiento público de su obra.
Cualquier tendero comprendería instantáneamente que este tipo de
medidas, por muy respaldadas que puedan estar por la ley (y es
discutible), son contraproducentes, para el negocio de AFP y de Gabriel
García Márquez. Pero lo que es obvio para un comerciante es
incomprensible para determinados departamentos jurídicos, que están
dispuestos a defender los intereses de sus clientes hasta asfixiarlos,
si es necesario.
Lo que está ocurriendo no es fácil de entender.
Están cambiando las categorías, el mismo significado de las palabras,
el contenido de los conceptos. Y quien sea incapaz de adaptarse a ese
cambio no sobrevivirá.
Un ejemplo de esta disonancia cognitiva: un reciente estudio británico alega que los escolares que utilizan más ordenadores obtienen menores puntuaciones en los exámenes tipo internacionales,
lo cual pone en duda (argumenta el artículo) la utilidad de los
ordenadores en la educación. ¿No podrá quizá en duda la utilidad de los
tests estándar del siglo pasado en el mundo informatizado? ¿No será tal
vez más importante para los jóvenes saber usar ordenadores que acumular
listados y conocimientos memorísticos?
No hacerse ese tipo de preguntas y escuchar demasiado a sus
abogados perjudica en la práctica a las empresas. ¿Quién venderá más
sus servicios de agencia de prensa, una desconocida AFP o una
archiconocida Reuters, citada por doquier en la Red? ¿Qué es más
importante, vender 1.000 libros más o que no te conozcan varios
millones de personas?
Sócrates contaba cómo cuando un dios ofreció el don de la
escritura al primer faraón egipcio éste lo rechazó, argumentando que
escribir destruiría la memoria de los hombres. Tenía razón, como la
tenían quienes condenaban en sánscrito a quienes escribían los Vedas en
lugar de fijarlos en sus memorias. A largo plazo, sin embargo, la
pérdida de capacidad memorística que hemos sufrido de resultas de
nuestra exposición a la escritura no parece habernos dañado demasiado.
Antes al contrario: liberados de las limitaciones de capacidad de
almacenamiento del cerebro humano, hemos sido capaces de avanzar mucho
más y mucho más rápido, dedicándonos a interconectar conocimientos en
lugar de aprenderlos de memoria.
La Red funciona así, pero además permite establecer
directamente esos enlaces entre conocimientos diversos. De donde se
deduce que si no estás en la Red, si no eres visible en ella, dejas de
participar en el desarrollo del conocimiento humano. Pasas a ser
invisible. Lo cual es malo, y además es un pésimo negocio.
Por eso la lógica de la propiedad intelectual clásica está
podrida. Llevarla a sus últimos extremos no sólo es perjudicial
políticamente, no sólo daña a la gente, no sólo obliga en la práctica a
instalar un estado policial; es que además es mal negocio para os
creadores y editores de ideas. Porque retira sus obras de la corriente
principal del pensamiento. Porque los convierte en marginales, y a sus
ideas en desconocidas y ajenas.
Es hora de ir cambiando de mentalidad y preparándonos para los
cambios que ya está sucediendo. Lo contrario lleva directamente a la
irrelevancia. Como le va a ocurrir a AFP y a García Márquez, si no
rectifican. Como le ocurrirá a cualquiera que no filtre los consejos de
sus letales amigos del departamento legal con un poco de sentido común.
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