Un nuevo fenómeno surgió en la web: las comunidades que no están abiertas a todos los que quieran entrar.
Internet se ha caracterizado por ser una comunidad democrática en la
que cualquiera puede compartir sus experiencias y hacer amigos. Pero
últimamente ha surgido un nuevo fenómeno: las comunidades en línea que
no están abiertas a todos los que quieran entrar.
Los sitios que en Estados Unidos ayudaron a definir una red de
conexiones cibernéticas, tales como el infame Friendster o MySpace,
admiten a todo el mundo en su página.
Su enfoque se basa en la teoría de que todas las personas
tienen alguna relación entre sí, por distante que sea. El colega de un
amigo conoce a la hermana de alguien cuyo antiguo novio podría ser la
pareja perfecta para usted, y quien fue a la misma escuela secundaria.
Este sitio intenta ayudar a utilizar estas conexiones y crear nuevas al
presentar un esquema que las ilustra y provee la información necesaria
para que los miembros se contacten entre sí.
Algunas personas utilizan el sitio para buscar empleo, un
apartamento, o para buscar un antiguo compañero de estudio. Otros
simplemente lo utilizan como un instrumento para hacer contactos.
Ahora, en busca de un modelo nuevo para establecer contactos que vayan más allá de Friendster un sinnúmero de sitios están sacando a relucir su exclusividad. SmallWorld , por ejemplo, se orienta a aquellas personas que con regularidad viajan hacia St.Barts, Londres y Nueva York.
En noviembre el sitio prohibió que la mayoría de sus miembros
invitaran a otros futuros miembros. Actualmente, únicamente el 1% de
sus 60.000 miembros tiene el privilegio de invitar a otros, incluyendo
los miembros que provienen de países como Brasil, donde el sitio busca
atraer a más usuarios.
Catch27 , que
asegura contar con miles de usuarios, muestra las reseñas
autobiográficas de sus miembros en la forma de tarjetas de béisbol. El
sitio anima a sus miembros, la mayoría entre los 18 y 30 años a cambiar
a sus amigos por gente "mejor" o "más inteligente". También clasifica a
algunos de sus miembros por "apariencia" e "inteligencia".
El sitio lanzará un módulo que permitirá que sus miembros voten contra ciertos integrantes y los saquen del sitio.
Otro sitio, FunHi
, que cuenta con más de 150.000 usuarios, busca emular una discoteca y
echar a aquellos miembros que no tengan "estilo" o que no se vistan
bien, explica Ray Savant, cofundador del sitio, quien calcula que se ha
expulsado a un 20% de futuros miembros. El sitio cambia de reglas de
invitación cada dos semanas.
El debate sobre la exclusividad de los sitios refleja una
disyuntiva más amplia que afecta a muchos de los negocios de Internet:
atraer un sinnúmero de usuarios o mantener la exclusividad y así un
grupo de fieles seguidores.
Aunque la segunda alternativa puede atraer a clientes que
pasan más tiempo navegando en Internet y probablemente pagarán una
cuota por el servicio, la primera atraería una masa de usuarios y esto
es lo que buscan algunos anunciantes.
Friendster, que obtiene sus ingresos gracias a la publicidad,
funciona hace casi cuatro años y no fue rentable hasta este año. Sus
rivales más exclusivos nunca generarán el mismo potencial de ingresos
que Friendster, pero algunos aseguran que ya son rentables.
FunHi, por ejemplo, una división de Revenant Global LLC de
Nueva York cobra una cuota de US$ 9,99 por hacerse socio y además
ofrece la posibilidad de "comprar" regalos virtuales para sus otros
miembros, generando rentabilidad para el sitio.
SmallWorld planea cobrar una prima por un mejor servicio a los
miembros que quieran un nivel más alto de servicio. El sitio espera
contar con más de 50.000 que pagan el año que viene y alcanzar la
rentabilidad en el cuarto trimestre.
Internet se concibió originalmente como un medio para
compartir recursos académicos, pero a medida que se fue expandiendo
surgió la exclusividad.
El fenómeno hacia la exclusividad se produce en momentos que
muchas páginas Web dedicadas fundamentalmente a hacer contactos
sociales han tenido dificultades para mantener a los usuarios
interesados una vez que se pasa la novedad. Menos de la mitad de los 16
millones de usuarios registrados de Friendster, por ejemplo, acuden al
sitio en forma regular.
De hecho, en EE.UU. muchos de estos sitios abiertos a todo el
mundo han perdido popularidad tras la aparición de sitios de contactos
profesionales, como LinkedIn , y Ryze .
El año pasado Google lanzó Orkut
, uno de los primeros sitios de afiliación por invitación. La compañía
dice que optó por este modus operandi para expandirse de manera
controlada, no necesariamente para enfocarse hacia la exclusividad.
La apuesta de los sitios exclusivos es que encontrar un nicho
los ayudará a atraer miembros que quieran pagar una cuota para
afiliarse.
Denise Kauffman Razzouk, diseñadora de bolsos, dice que logró
abstenerse de aquellos sitios hasta que alguien la invitó a ser parte
de SmallWorld, el cual visita a diario. "No sería miembro de ningún
otro sitio porque no me interesa. No todos estos sitios son del mismo
calibre".
|