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Los humos del Trabant, a 4 euros |
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La nostalgia tiene olor, y también precio: 3,98 euros. Bajo la
premisa de que "cualquier tiempo pasado fue mejor", en una página web
alemana se puede comprar -enlatado- el humo del coche más popular en la
República Democrática Alemana, el Trabant.
"Los productos de la Alemania del Este eran mejores que su fama". Así reza la cabecera de Osthits.de,
una página web preparada para satisfacer la demanda de los nostálgicos
alemanes que vivieron en la parte oriental durante su etapa comunista.
El producto estrella de este mes es una lata que, al abrirla, despide las esencias del tubo de escape del popular Trabant,
el coche por excelencia de la RDA. "El olor es algo muy especial y a la
vez escaso", afirma Thorsten Jahn, dueño de la página que ha lanzado al
mercado este peculiar producto y que se vende a razón de 500 por día.
Por apenas cuatro euros, los que vivieron en el antiguo Estado
comunista pueden revivir el olor que impregnaba las calles de ciudades
alemanas como Berlin o Dresden cuando el Trabant -también llamado
cariñosamente Trabi-, era el modelo más común del parque
automovilístico.
El "seiscientos" alemán
Se dice que los alemanes dan mucha importancia a su coche, pero en el
caso del Trabant este afecto tiene un cierto matiz romántico. Este
coche fue para a Alemania del Este lo que el ‘seiscientos' a España.
El
"Trabi" fue el primer automóvil popular para los germanos. Fabricado en
plástico con un compuesto de resina, su producción masiva evitó que la
RDA tuviera que recurrir a las entonces costosas importaciones de
acero.
Además de ser un icono de la etapa comunista, muchos alemanes de
entonces recuerdan a su Trabant como una conquista personal. Y es que
hay que pensar que para conducir uno de estos automóviles, las familias
alemanas tenían que apuntarse en una lista de espera que a veces duraba
años.
Dicen que el tiempo cicatriza todas las heridas. Dieciséis años después
de la caída del muro, no son pocos los que echan de menos algunos
aspectos del extinto Estado comunista.
Ahora, con este nuevo invento, al menos el tema del olor parece estar solucionado.

El 9 de noviembre de 1989 el muro de Berlín dejó de separar físicamente a las dos Alemanias.
Una encuesta
realizada por la Free University de Berlín y Forsa en marzo de este año
mostraba que casi un 25% de los alemanes occidentales y el 12% de los
orientales quieren que vuelva a levantarse el Muro de Berlín.
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