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Niños e Internet: apto para menores Imprimir E-Mail
El acceso de los más pequeños a Internet despierta sentimientos encontrados. Es cierto que navegar tiene cierto peligro. ¿Cómo evitarlo?

Tan pronto comenzó a popularizarse Internet, padres y educadores mostraron su preocupación por el uso de esta herramienta por parte de sus niños. El 70% de los padres aseguran que no están tranquilos mientras sus hijos pequeños están navegando. Pero paradójicamente el 95% de ellos les dejan navegar solos.

Es obvio que Internet se trata de algo extremadamente útil para que los niños aprendan e investiguen, y que es imposible alejar a los chavales de una tecnología cada vez más necesaria cuyo manejo les será de mucha utilidad cuando sean adultos, pero también es comprensible el temor de muchos progenitores: nadie discute que la Red está plagada de contenidos poco apropiados para ellos y que los chats albergan una minoría de adultos deseando entablar contacto con menores.

Un reciente informe afirmaba que el 17% de los jóvenes españoles ha quedado con alguien al que han conocido por Internet. Es de esperar que en la práctica totalidad de los casos la otra persona fuera alguien de su edad y que quien más lo haya hecho sean los jóvenes de 16 o 17 años, pero en esas citas a ciegas causan pavor a sus progenitores.

También resulta obvio que muchos padres no saben cómo manejar la situación. Muchos confiesan que para controlar la navegación de sus retoños aplican los mismos criterios que con la televisión o las consolas de videojuegos: limitar el tiempo de uso. Algo ridículo ya que Internet no tiene una programación definida. Un niño bien puede estar tres horas y no salirse de los lugares adecuados, como bastarle cinco minutos para entrar dónde no debe.

¿Qué es lo que se puede hacer?

  • Una buena idea de entrada si compartimos la computadora personal con nuestros hijos, es crear un perfil de usuario distinto para ellos. De esta manera cada vez que se encienda el ordenador habrá que introducir un nombre de usuarios y una contraseña que conducirá a la versión sin restricciones para adultos y a la preparada para ellos, en la que puede haberse instalado por ejemplo un navegador infantil como por ejemplo Amiweb.
  • Otra opción son los filtros de contenidos como Filtrar u Optenet (dos de los más populares en castellano). Pero que nadie piense que estos programas son la panacea. Pueden ser útiles, pero nunca se puede delegar completamente en ellos. Según la Kaiser Family Foundation, que probó nueve filtros distintos, cuando se emplean en su opción más restrictiva impiden el acceso a muchas páginas educativas de interés sobre la homosexualidad, el alcoholismo o la anticoncepción. En cambio, si se configuran de manera más permisiva son un coladero para todo tipo de contenidos inapropiados.
  • Hay lugares seguros en los que navegar. En Estados Unidos existe el dominio kids.us. Se trata de páginas que respetan ciertas normas de protección a la infancia, no tienen chats y los foros están moderados. También hay portales, directorios y buscadores exclusivos para niños como Cuervoblanco, Surfnetkids, Kids-space, Chaval.es, Yahooligans o Kidsdomain.com.
  • En España, el Ministerio de Ciencia y Tecnología ha puesto a disposición de los padres menos dotados tecnológicamente en la página navegación-segura.es una serie de consejos y recursos para asegurar una navegación sin peligros. También está Internetsegura.net, que cuenta con el apoyo de la Comisión Europea.

Lo que siempre se debe hacer cuando el niño comienza a dar sus primeros pasos en Internet es navegar a su lado. Y a la vez educarle en la responsabilidad y hablarle de los peligros que hay y cómo evitarlos.

Al igual que cuando sale por vez primera solo a la calle camino del colegio le explicamos que no debe hablar con desconocidos. El 69% de los menores españoles cree que no ha recibido suficiente información acerca de cómo navegar seguro, aunque el 48% se siente a salvo merced a sus propios conocimientos sobre informática.

Hace un par de generaciones los chavales no recibían información sobre el sexo y debían buscarse las habichuelas por su cuenta y riesgo. No hay que permitir que ahora suceda lo mismo con las nuevas tecnologías.



 
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