Como si de una carrera de caballos se tratase, varias páginas web ya
aceptan apuestas sobre quién será el próximo papa, qué nombre elegirá o
cuánto tiempo pasará hasta que aparezca el famoso humo blanco.
La mayoría de los jugadores de Paddy Power
(http://www.paddypower.com) esperan que tras el anuncio de "Habemus
papam" en la ventana de la basílica de San Pedro aparezca el rostro del
nigeriano Francis Arinze o del italiano Dionigi Tettamanzi, los
favoritos.
Al lado de las apuestas sobre fútbol, tenis o golf,
los jugadores empedernidos no tienen inconveniente en sacar jugo al
tema del día en este y otros sitios de Internet.
Esta no es, por
supuesto, la primera vez: en las últimas elecciones presidenciales de
Estados Unidos, la situación de las apuestas se consideró un barómetro
de relativa importancia para vaticinar si el próximo ocupante de la
Casa Blanca sería George W. Bush o John Kerry.
Otro tanto ocurrió
en California, cuando los comicios especiales llevaron contra todo
pronóstico al actor Arnold Schwarzenegger al poder.
Aunque esta
es una circunstancia en la que se presupone mayor decoro, el enorme
interés que despierta la figura de Juan Pablo II es también un reclamo
sin parangón.
Los portavoces de Paddy Power reconocen que el
asunto funciona exactamente igual que las carreras de caballos: para
participar, basta pinchar en el recuadro de "Novedades" y colocar el
dinero en el contendiente que se desee.
Al margen del
pontificado, también se puede apostar sobre cuál será la capital que
albergará los Juegos Olímpicos de 2012, quién saldrá victorioso de la
versión estadounidense del programa televisivo "Operación Triunfo" o
incluso sobre el rumoreado embarazo de la cantante Britney Spears.
Pinnacle
Sports (http://www.pinnaclesports.com) va algo más lejos y permite a
sus usuarios apostar cuál será la edad o el origen del próximo papa.
Los
que apuestan se basan en las informaciones que aparecen en los medios
de comunicación, las opiniones de los expertos y, si se creen imbuidos
de ella, su propia inspiración.
Las Vegas, en el estado de Nevada, la capital del juego estadounidense, no participa en esta iniciativa.
No
por miramientos, seguramente, ya que se trata de un sector que no suele
caracterizarse por ellos, sino porque las "novedades", como se llama a
las apuestas en asuntos de actualidad, no están de moda en la "capital
del pecado".
Las apuestas por Internet no sorprenden demasiado si
se tiene en cuanta el contexto de la etapa que acaba de expirar: Juan
Pablo II fue un maestro en el arte de manejar los medios de
comunicación, y su muerte se ha convertido en un gran espectáculo
planetario.
Un estudio difundido esta semana indica que los
medios de comunicación de todo el mundo han escrito diez veces más
sobre la muerte del pontífice católico que sobre la reelección de Bush,
en noviembre.
Tras rastrear Internet en busca de determinadas
palabras o expresiones, el Global Language Monitor encontró que se
habían publicado 35.000 artículos en las siguientes veinticuatro horas
a la muerte del papa, una cifra altísima, si se compara con las 3.500
que se escribieron un día después de la reelección de Bush, o mil tras
el fallecimiento del ex presidente Ronald Reagan, en 2004.
Además,
aunque el Vaticano es una institución bastante anclada en el pasado y
muy respetuosa con las tradiciones, no dudó en utilizar las últimas
tecnologías para informar sobre la muerte del papa.
Minutos
después de su muerte, la Santa Sede envió a los corresponsales de los
principales medios de comunicación de todo el mundo un mensaje a su
móvil y un correo electrónico informándoles de la noticia.
El
propio Juan Pablo II utilizó Internet en los últimos años de su
pontificado para llegar a todos los rincones del planeta, una red a la
que calificó como "una herramienta maravillosa", pero que "necesita ser
regulada para evitar que la depravación inunde el ciberespacio".
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