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Presas de Barcelona usan internet |
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Las mujeres que cumplen condena en la
prisión de Wad-Ras de Barcelona pueden aprender el funcionamiento de
internet en un curso de seis días de duración, promovido por el
ministerio de Industria y la Generalitat.
La iniciativa pretende explicar a las reclusas el manejo de las
nuevas tecnologías para mejorar la reinserción social y laboral de
estas mujeres, muchas de las cuales nunca se habían conectado a
internet, según ha explicado hoy la subdirectora de Programas de
Rehabilitación y Sanidad de la Generalitat, Montserrat García.
Escuchar música, leer poesía y visitar páginas de sus países (en
el caso de las reclusas extranjeras, que ya suponen un 50% en
Cataluña) son las preferencias en las consultas de estas mujeres,
que pueden conectarse a internet pero no pueden utilizar el correo
electrónico o participar en un chat.
"Sientes que estás conectada al mundo" ha explicado Arantxa, una
de las mujeres que participan en el curso, llamado "Todos en
internet", que está dirigido a las 120 reclusas de régimen ordinario
de la prisión.
La iniciativa es fruto del acuerdo firmado entre Red.es, empresa
pública adscrita al ministerio de Industria, y Fundetec, Fundación
para desarrollo infotecnológico de empresa y sociedad, y está
promovida por el ministerio de Industria y la Generalitat.
La campaña, que se inició el pasado mes de octubre, ha promovido
ya el uso de internet entre colectivos como inmigrantes, jubilados,
amas de casa o discapacitados.
Con un presupuesto de 16 millones de euros, la campaña cuenta con
25 aulas de internet fijas y móviles con 25 ordenadores cada una,
que recorren 3.250 localidades de España durante 16 meses.
El acuerdo con Fundatec ha permitido la creación del aula número
26 que, según el director gerente de Fundatec, Enrique Jalle, "está
pensada para aquellos que tienen el acceso más difícil y les puede
ser útil para su inclusión en la sociedad".
Este aula es itinerante y después de Wad-Ras viajará a un centro
de acogida de inmigrantes de Sevilla y a un hospital de Toledo.
Aunque esta es la primera vez que las reclusas de Wad-Ras pueden
acceden a internet, seis cárceles catalanas ya han incluido en sus
programas educativos este instrumento como refuerzo educativo.
El programa Omnia, que está implantado desde el año 2000 en seis
cárceles catalanas, ha permitido que 3.000 reclusos complementen sus
clases con el uso de internet.
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