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Las autoridades chinas restringirán
desde el martes el acceso al foro de debate de la pequinesa Universidad
de Tsinghua, uno de los más populares del país, donde son habituales
las críticas y quejas contra el Gobierno. A partir de ahora sólo
podrán participar en el foro los estudiantes de la institución
universitaria, según ha confirmado una fuente de Tsinghua para quien la
medida es un intento de atajar las opiniones críticas vertidas en el
"chat". Además, los que quieran participar deberán registrarse y dar
sus datos personales, lo que podría "disuadir" a muchos de ser
demasiado críticos en sus comentarios. La medida despertó el
rechazo de decenas de estudiantes, que se concentraron en el campus de
Tsinghua para celebrar un funeral simbólico en homenaje a la agonía
obligada del popular foro, indicó la misma fuente. Los operadores
del centro de debate cibernético anunciaron la restricción en un
mensaje divulgado a través de su página web y expresaron su protesta,
asegurando que los "no estudiantes" han sido una importante fuente de
enriquecimiento para el "chat". Desde su apertura en 1996, el
foro adquirió notoriedad por sus debates intelectuales y sus
comentarios sociales, así como por los intercambios de información
sobre últimas tecnologías, recuerda hoy el diario independiente "South
China Morning Post". El control sobre las páginas web de los
campus universitarios ha experimentado un impulso desde que el
Ministerio de Industria de la Información divulgase recientemente las
directrices sobre las actividades no lucrativas en internet. En
virtud de estas "líneas maestras", a partir de hoy todos los operadores
de foros de debate cibernéticos serán responsabilizados de cualquier
"contenido ofensivo" que aparezca en ellos. Internet se ha
convertido en el medio más seguro para los chinos a la hora de expresar
sus protestas y críticas contra un Gobierno que sigue ejerciendo con
mano dura la censura. Aunque cada vez más sectores se le escapan
de las manos, en los últimos tiempos ha intentado reforzar su
vigilancia sobre aquellos que controla, dentro de ellos el educativo y
el informativo, cuna muchas veces de tendencias que el régimen
comunista considera "subversivas".
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