La lucha que enfrenta a la industria del
entretenimiento con las redes de intercambio de archivos llegó hasta el
Tribunal Supremo de EU, que deberá decidir en junio sobre los derechos
de autor.
El contencioso que enfrenta a
la industria del entretenimiento con las redes de intercambio de
archivos llegó hasta el Tribunal Supremo de EU, que deberá decidir
sobre este crucial caso de derechos de autor.
El caso es importante tanto para las compañías
de intercambio gratuito de archivos "de usuario a usuario", o P2P, como
para las industrias discográfica y cinematográfica, que han tratado
durante años de evitar que sus canciones y películas se intercambien
gratuitamente por la red.
Los magistrados del Supremo se mostraron
críticos con las propuestas de la industria del entretenimiento, que
desea que estas redes se hagan responsables del uso ilegítimo que sus
usuarios dan a la tecnología, pero tampoco mostraron simpatía hacia las
redes P2P.
Dos tribunales inferiores fallaron con
anterioridad a favor de las redes de intercambio de ficheros, al
señalar que este software puede compararse a una fotocopiadora o un
aparato de vídeo, es decir, un medio que puede utilizarse para fines
legales.
El juez Stephen Breyer se pronunció en este
sentido y dijo que el mismo software infractor tiene "usos excelentes"
que son legales.
Pero este argumento no convence a las
discográficas ni a Hollywood, que señalaron que las redes P2P Grokster
y Morpheus se lucran a base de infringir las leyes de propiedad
intelectual.
Las discográficas argumentan que sus beneficios
cayeron en cerca del 25 por ciento desde que hace seis años comenzaron
a operar las redes sucesoras de Napster.
La decisión del Supremo se espera para junio,
pero el caso podría no quedar ahí, ya que muchos expertos creen que la
parte perdedora podría llevar el asunto ante el Congreso, que podría
modificar, si así lo considera, las leyes de propiedad intelectual.
Los magistrados deben considerar si los
intentos para cerrar estas redes ponen o no en peligro los avances
tecnológicos que representan aparatos como el popular reproductor de
música de Apple, el iPod.
Dicho de otra manera, el Tribunal Supremo determinará qué importa más, si los derechos de propiedad intelectual o la innovación.
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