Un servicio que permite cazar animales a distancia con un rifle y una cámara apostados en un rancho de Texas y que se pueden manipular por Internet ha puesto en pie de guerra a legisladores y defensores de los animales.
Antílopes originarios de la India, ovejas del norte de Africa o jabalíes salvajes
se pasean tranquilamente por un rancho cerca de la ciudad
estadounidense San Antonio, ignorantes de que una cámara y un rifle
conectados a la red espían sus movimientos.
Al otro lado de la cámara, en el bullicio de —digamos— San
Francisco, Madrid o París, el avezado internauta que se haya suscrito
al servicio se prepara para manipular el fusil a golpe de ratón cuando en la pantalla de su ordenador aparezca el animal.
Este peculiar negocio, que se puso en marcha a principios de este mes, ya tiene incluso un nombre: caza remota asistida por ordenador.
Se trata de una caza enlatada que amenaza con convertirse en la peor pesadilla de los defensores de los animales.
Defensores de los animales, en pie de guerra
Michael Markarian, vicepresidente ejecutivo de la Humane Society, uno de los grupos de defensa de los animales con más solera en EEUU, señaló que se trata de una iniciativa "perversa y enfermiza, una carnicería".
A Markarian le parece especialmente significativo que esta sea una de
las escasísimas ocasiones en que este grupo se pone de acuerdo con la
poderosa Asociación Nacional del Rifle, que agrupa a los defensores de la tenencia privada de armas en EEUU.
Esta asociación, que no se caracteriza precisamente por sus miramientos hacia los animales, ha declarado su oposición a la 'telecaza', y uno de sus portavoces dijo recientemente que disparar a un animal que se encuentra a miles de kilómetros no puede considerarse una caza justa.
La Humane Society ha comenzado una campaña para que se emita una ley federal que prohíba la práctica en todo el país.
"Corremos el riesgo de que se extienda a otros estados", señala
Markarian, que recuerda cómo en 1999 ésta y otras asociaciones
consiguieron que se aprobase una ley federal que prohibió el tráfico de
vídeos que mezclaban pornografía con malos tratos de animales.
Nada que ver con la caza
Por el momento, los legisladores de al menos 12 estados de EEUU ya han propuesto otras tantas medidas.
"El precedente es terrible, y no tiene nada que ver con el deporte de la caza", dijo Debra Bowen, senadora por California, uno de los estados que quieren prohibir la práctica.
Mientras tanto John Lockwood, creador del inusual negocio (en la dirección www.live-shot.com) mostró sorpresa ante tanta oposición y señaló que lo que sucede es que los críticos no entienden cómo funciona el sistema.
Lockwood indicó que el avezado cazador acomodado en el
sillón de su casa tiene una perspectiva similar a la de alguien que
estuviera apostado detrás de un matorral con una vista limitada, por lo que no hay garantías de que se vaya a llevar ninguna pieza al morral.
Los que tengan suerte —es decir, a los que se les haya puesto delante de la cámara el cabritillo— pueden
pedir que parte del animal se envíe a un taxidermista y a un carnicero
y, posteriormente, a su domicilio, por un pago extra.
La iniciativa, que no tiene antecedentes como no sea el sitio de caza virtual fantasyhunt.com,
cuesta quince dólares al mes. Los cazadores pueden apuntarse a sesiones
de 20 minutos por seis dólares, y hacerse con un DVD de recuerdo por 10
más.
'Labor social'
Lockwood, que asegura que personas de todo el mundo ya han
mostrado interés por su iniciativa, considera este sistema como poco
menos que una labor social en la que podrán participar minusválidos como Dale Hagberg, un hombre de Indiana confinado a una silla de ruedas que ha expresado su deseo de participar en esta cacería.
Pero según dijo a EFE Stephanie Bowles, bióloga del grupo PETA
(que responde a las siglas Personas por el Tratamiento Etico de los
Animales), "sólo un discapacitado mental y sediento de sangre" puede
estar interesado en la iniciativa.
"Esto no es un videojuego", señala Bowles; "se trata de una animal vivo".
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