El jefe del Departamento de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil,
Juan Salom, advierte de que el "consumo abusivo" de contenidos en
internet entre los jóvenes les puede llevar a "un hastío" y a buscar
"nuevas experiencias en nuevas vías, como puede ser la pedofilia o la
pederastia".
En una entrevista con la agencia EFE, el experto de la Guardia Civil en
delitos informáticos describe el perfil de los pederastas en la red,
"cada vez más jóvenes", aboga por aumentar las penas de los delitos
relacionados con la pornografía infantil en internet, ya que la
"inmensa mayoría" de los pedófilos quedan en libertad, y se refiere a
las últimas operaciones policiales en este sentido.
Los
pederastas que navegan en internet, dice Salom, son "cada vez más
jóvenes" y son también "consumidores abusivos de pornografía de
adultos, que han llegado a un hastío de esto y que buscan nuevas
experiencias en nuevas vías".
Internet sin control
Esto
se debe en buena medida "al ritmo que nos impone la sociedad", señala
el comandante, que explica que "los padres están trabajando y el niño
solo en casa y le dan todo lo que pide, la consola, el ordenador... con
lo que rápidamente está accediendo a internet sin ningún tipo de
control, y hay una curiosidad en el menor a la hora de descubrir la
sexualidad, de buscar y mirar, porque en internet hay de todo".
El
sexo, según Salóm, "es uno de los motores de internet" y los portales
con ese contenido "poco a poco te van a induciendo a la pornografía
infantil", con lo que los menores que navegan sin el control de los
padres "pueden verse inclinados a ello".
¿Cómo se puede
proteger a los niños?: "lo fácil es decir que hay programas filtros,
pero con lo que se les puede proteger es con la educación en casa, que
comienza antes de conectarse a internet; con una educación adecuada
para que cuando pueda encontrar eso salga él por su propia decisión".
Muchas "bondades" también
Pero
el jefe del grupo de Delitos Telemáticos -unidad creada en 1996 que
integran agentes especializados en esta materia y que colaboran con
Interpol, Europol y las fuerzas de seguridad iberoamericanas- no es
alarmista, porque está convencido de las "muchísimas bondades" de
internet, en la que hay pornografía infantil, aunque "ni mucho menos
está plagado" de ella.
Salom cree que las detenciones de
personas por estar implicadas presuntamente en la distribución de
contenidos pederastas por internet "logran un efecto disuasorio, no
sólo en el autor de los hechos, sino en el círculo en el que se mueve,
el de la pedofilia".
Sin embargo, la "inmensa mayoría" de los
detenidos por delitos relacionados con la pornografía infantil
-castigados con entre dos y cuatro años de cárcel en la legislación
española- "van a la calle; con cargos, pero van a la calle", ya que
"normalmente es su primera condena" o no cuentan con antecedentes.
Operación "Cerbero" Un
ejemplo claro de ello, según el comandante, es la última operación
denominada "Cerbero", que se ha saldado con cerca de una veintena de
detenidos en diferentes provincias españolas.
Esta operación
se inició a partir de la denuncia de un ciudadano, como la inmensa
mayoría de estas actuaciones, según explica el comandante.
Cuando
tienen conocimiento de esas denuncias, los agentes verifican si existe
una irregularidad, aunque en el camino se encuentran con "muchos
obstáculos", como la complejidad técnica o la escasez de normativa,
"que no obliga a los prestadores de servicio y proveedores de acceso a
conservar datos de tráfico, con lo que a veces se posibilita el delito
impune".
"Paraísos" en la red ¿Quedan
paraísos para los pederastas de la red? "Sí, los hay para los
pederastas y para los delincuentes informáticos en general: todas las
comunicaciones en internet dejan un rastro que se obtiene a través de
los prestadores de servicios y los proveedores de acceso, y si éstos no
conservan los datos, no hay nada que hacer".
No obstante, la
tarea más ardua a la que deben enfrentarse los investigadores es la
identificación de la "víctima real" de los pederastas de internet, de
los niños que hay detrás de cada fotografía.
"Es la tarea más
ingrata", dice, "porque se encuentran muy pocos menores víctimas".
Muchas de esas fotos tienen su origen en el extranjero, con lo que las
dificultades para llegar a esas víctimas "es muy grande, pese a la
colaboración internacional y pese a que hay bases de datos donde se
estudian las fotografías de víctimas y se intenta ubicarlas
físicamente".
Salom se lamenta de que en este aspecto el éxito
es muy reducido -"es tan pequeño que a veces te desmoraliza"- pero,
concluye, "muy gratificante cuando lo encuentras".
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