El italiano acaba de ser noticia por su
supuesta ruptura. Sin embargo, parece que la relación podría llegar a
buen puerto. Algo que no sucedió con Antonia, Ana, ni la misteriosa
Eugenia.
Desde que llegó a España, Alessandro Lequio ha sido noticia por los
vaivenes de su incansable corazón. Y es que las mujeres siempre han traído de
cabeza a este italiano seductor, que ha acabado convirtiéndose en uno de los
colaboradores mejor pagados de Telecinco. Y todo gracias a María Teresa
Campos, cuya marcha de la cadena que dirige Paolo Vasile desencadenó
una guerra de talonarios como nunca antes se había visto.
Por suerte
para Alessandro, trascendió la noticia de que la Campos estaba
interesada en llevárselo con ella a Antena 3. El asunto llegó a oídos de los
directivos de Fuencarral, que no duraron en ofrecerle al noble una contrato de
cien millones de pesetas anuales.
Naturalmente, la oferta no pudo ser
igualada por Carlotti, y Lequio se quedó en la que había sido su casa
desde hacía varias temporadas.
El corazón de María
Palacios
En las últimas semanas, Alessandro ha sido
noticia por su supuesta ruptura con María Palacios. Al parecer, el rumor
empezó a tomar forma cuando la sobrina de la condesa de Montarco no
acudió al cumpleaños de su novio.
Más tarde, aparecieron unas imágenes
en las que María disfrutaba del sol y de las playas ibicencas en compañía
de unas amigas. Naturalmente, este viaje hizo saltar las alarmas. Pero las
apariencias engañan.
Según ha podido saber Elsemanaldigital.com,
Palacios suele pasar cada verano unos días en la isla Pitiusa sin
Alessandro. Además, no hace ni un mes que la pareja estuvo un domingo
comiendo en el restaurante Demaría, y su comportamiento no hizo sospechar nada
extraño a los allí presentes.
Para acallar las especulaciones,
Alessandro ha declarado que no ha roto con su novia y que su relación
está perfectamente. Sin embargo, también es verdad que a la joven le han
molestado mucho unas fotografías en las que se veía al italiano disfrutando de
una agradable velada junto a la Obregón y al ya adolescente Álex.
Entre otras cosas, porque el italiano no le comunicó sus planes, y María
se enteró de la reunión familiar gracias a la prensa.
La vida
anterior
Lequio sólo ha estado casado con Antonia
Dell'Atte. La pareja se conoció en casa de una amiga común. Al contemplar
por primera vez a la entonces musa de Armani, Alessandro exclamó:
"Acabo de ver a la mujer más hermosa del mundo". Al menos así se recoge en el
libro La dolce vita, de Ruth Baza.
Tras un corto pero
intenso noviazgo, Antonia y Alessandro se dieron el Sí,
quiero. La felicidad de la pareja se vio colmada con la llegada de
Clemente. Pero, al poco tiempo, el italiano perdió el interés en su
esposa.
Por aquella época, Fiat trasladó al noble a Madrid. Una ciudad
en la que conoció a Ana Obregón. El romance de la pareja fue tortuoso. Y
tras el nacimiento de Álex, la actriz y italiano separaron sus caminos.
Hace un par de años, Coto Matamoros explicó en Crónicas
Marcianas que Alessandro había mantenido una relación con Eugenia
Martínez de Irujo. La noticia cayó como una bomba entre los clanes
Alba y Ordóñez. La verdad es que La Divina no quiso dar
crédito a las palabras de su entonces amigo porque le resultaba inconcebible que
la duquesa de Montoro hubiera podido engañar a su Fran con
Lequio.
A pesar de los envites verbales de Matamoros, el
italiano siempre ha negado los supuestos amores con la hija menor de Cayetana
de Alba. Sin embargo, si volvemos a La dolce vita, publicado por
Hijos de Muley-Rubio, Alessandro se sinceró con la autora y le habló de
una relación que mantuvo con una tal Eugenia, de la que no se mencionan
sus apellidos.
Quizás, ayude a desvelar este misterio un párrafo donde
se explica que "la pasión de Alessandro y Eugenia fue perdiendo
gas. Ella cada vez se entretenía más con el niño de las manoletinas y la mirada
de Tom Cruise, porque hablaba su mismo idioma".
Por cierto, la
publicación de la mencionada obra tuvo como resultado una demanda judicial que
Lequio interpuso ante el juzgado. Al final, el magistrado resolvió a
favor de la editorial. Se trata de una larga historia...
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