Si hay algo en lo que todos los críticos están de acuerdo, y si
no, peor para ellos, es en que José Luis Garci es un excelente director de
actores. Una suerte de George Cukor capaz de encerrar a todo el reparto
entre cuatro paredes, una «ratonera», como lo definió el ayer, y rodar dos
horas de película sin una sola escena de exteriores. Porque eso es lo que
ha hecho Garci con «Ninette» y, especialmente, con Elsa Pataky, menos
ducha en estas lides que sus veteranos compañeros, entre ellos, Carlos
Hipólito (el señor de Murcia, claro), Beatriz Carvajal, Fernando Delgado,
Enrique Villén, Mar Regueras y Miguel Rellán. Será por eso que durante la
rueda de prensa, el director no dudó en asegurar que «Elsa ha nacido con
el talento de actriz y, además, posee luz. Hay cientos de mujeres que,
pese a ser bellísimas, son opacas, pero eso a ella no le ocurre. Su brillo
me recuerda al de las estrellas del Hollywood dorado, y ya le he dicho que
por eso le va a costar que reconozcan su trabajo. Pero lo mismo les
ocurrió a Ava Gardner y Marilyn Monroe y ahora nadie duda de su talento».
Toda una declaración de amor hacia su rendido descubrimiento, porque, al
cabo, ha sido él quien se ha fijado en ella más allá de lo evidente. Y no
fue en un cásting, lo primero, porque Garci nunca los hace -«creo que es
algo muy humillante para los actores; los directores debemos tener claro
desde el principio quién puede dar vida a nuestros personajes»- y lo
segundo, porque fue su pequeño papel en «Tiovivo c. 1950» el que la
convirtió en «Ninette»: «Elsa no sabía que, con aquel personaje de una
sencilla taquillera de metro, en el que desbordaba femineidad y
sensualidad pese a no llevar ni maquillaje, me estaba demostrando que sólo
ella podía ser la Ninette que yo tenía en mente».
Pero él no fue el único que apoyó ayer a la actriz, pues todos sus
compañeros presentes aplaudieron su esfuerzo. Así, Mar Regueras, otra gran
sorpresa en esta cinta aunque su nombre sea habitual en las pantallas,
recordó que «ya está bien con el tópico de que las actrices guapas no
pueden ser buenas. Yo, que he estado con ella durante el rodaje, les puedo
asegurar que su forma de conseguir el acento francés ha sido increíble. Es
más, yo no creo que hubiera sido capaz de hacerlo tan bien».
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