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Enganche psicológico Imprimir E-Mail
El francés Patrice Leconte pertenece a esa estirpe de directores que no le gusta permanecer mucho tiempo en el mismo sitio. Va saltando de temática y de estilo film a film, lo que hace que cada trabajo suyo sea distinto y sea recibido con expectación, pues con contadísimas excepciones nunca defrauda. Confidencias muy íntimas, que cerró por este curso Campus Cinema Alcances, sigue la buena tónica del director. Una original historia de amor que cuenta con gran elegancia y eficacia una trama en el fondo muy sórdida.

Una mujer que acude al psicólogo se equivoca de despacho y acaba en el de un asesor financiero. Éste, fascinado con lo que cuenta -su crisis matrimonial- no la saca de su error y sigue viéndola. Cuando ella descubre la verdad, comprueba que sigue necesitando ver a ese gris personaje, porque es la única persona con la que habla. Lo sorprendente de esta trama es que la posible atracción erótica, que sería la salida más lógica y más fácil es evitada. Leconte opta por convertirla en un enganche psicológico entre los protagonistas, dos seres solitarios que no tienen muchas opciones sociales. El asesor, extraordinariamente interpretado por Fabrice Luchini, ve que ella es una mujer alejada de las posibilidades de su burocrática personalidad, y parece conformarse con sus sesiones de terapia común sin intentar más allá.

El ambiente opresivo de esta historia está perfectamente ambientado en el vetusto despacho del asesor. Hay que hacer mención de la magnífica fotografía del gran operador portugués Eduardo Serra, que saca todo estos matices con su cámara. Leconte sabe como "airear" su film no físicamente -casi todo pasa en el despacho- sino argumentalmente con una serie de personajes secundarios que encajan en la trama principal. La ex esposa del asesor, el marido de su insólita visitante, la secretaria, y, sobre todo, el verdadero psicólogo a la que la mujer iba a ver en principio, que ofrece con su prepotencia y su avaricia un sarcástico retrato de su profesión.

Empero, lo mejor de este excelente Confidencias muy íntimas es cómo defrauda malévolamente las perspectivas del espectador con su final. Parece que todo era una historia de maduración personal donde la pareja se había redescubierto a sí misma tras su aventura común, pero no. Lo suyo acaba siendo un bucle psicológico que no pueden romper.


 
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