Siempre está nerviosa antes de un concierto,
aunque la experiencia hace que apenas se le note. Tiene la sonrisa en
el momento justo y la carcajada a tiempo, cuando habla de ella misma se
va descubriendo poco a poco, sin prisas. Muy diferente a cuando canta,
contraste de fuerza y delicadeza capaz de cautivar a cualquiera. Pasión
Vega vuelve esta noche al Teatro Pemán, a las 22.30 horas.
De espaldas también es inconfundible, no por su
voz, sino por su corte de pelo. Cleopatra de rubia algunos siglos
después. Aparece puntualmente, en el hall
del hotel Parador Atlántico comenta con el fotógrafo el lugar más
adecuado para las instantáneas. Camina con soltura y elegancia, y la
sonrisa no puede ser más amplia. "Primero hacemos las fotos y ahora la
entrevista, ¿te parece?".Pasión Vega vuelve a cantar aquí, después
de que llenara dos días seguidos el Falla, su cita en el Pemán es
obligada y muy esperada por ambas partes. —¿Por qué Flaca de amor, cuando el disco rebosa sentimientos? —El
título refleja un sentimiento amoroso de flaqueza, de abandono, de
sacrificio, de desamor... Hay muchas más canciones de desamor que de
amor, y al mismo tiempo me sugiere una imagen poética de entrega al ser
amado. —Otra vez en Cádiz dentro de la gira, ¿por qué repites? —El
Pemán es una cita a la que vengo acudiendo todos los veranos y nunca he
faltado. Yo creo que es el complemento perfecto a un sitio más íntimo
como es el Falla. Son dos espacios escénicos muy diferentes, a pesar de
que los conciertos no son iguales pero sí muy parecidos ya que ambos
rondan alrededor del Flaca de amor. —¿Responsabilidad de no defraudar en Cádiz? —La
responsabilidad es siempre la misma, pero hay lugares emblemáticos para
mí. Málaga porque es donde me he criado y donde nací. Sevilla es la
ciudad que me dio la alternativa musicalmente y Cádiz, donde vivo. Es
especial. —¿Cómo te sientes antes de pisar un escenario? —Siempre siento nervios. Quizás con el tiempo siento más nervios, pero también voy creando unas técnicas de control. —Y cuando termina la actuación... —Procuro
ver el estado general de los músicos, si ellos han sentido como yo; si
han percibido que ha sido una noche especial. Cuando miras a tu
alrededor y ves que todo el mundo está de acuerdo, entonces, te
relajas. Sucede todo muy rápido y aunque veas que el público está
emocionado, no es hasta que no te metes en la soledad del camerino
cuando surge la sinceridad contigo misma. Recapacitas y sopesas si has
estado a la altura. —¿Recuerdas si el público te ha defraudado alguna vez? —Aquí
en Cádiz nunca, y en Andalucía en general nunca... (se queda
pensativa). Alguna vez en el Norte, -para nosotros de Despeñaperros
para arriba (risas)- sí que me habían avisado 'no creas que el público
va a ser tan efusivo como en Andalucía'. Pero ha habido momentos de
silencio, de respeto y de aplauso final muy largo que ha merecido la
pena. Son distintas maneras de expresar el amor hacia la música. —¿Cuál es la clave para englobar a un público de edades tan dispares? —Yo
creo que la cosa está en contar historias cercanas, con personajes
reales y en primera persona, aunque no sean autobiográficas. El amor y
el desamor toca a mayores y jóvenes. Cuando hacía copla pura sí que
tenía un público más maduro porque era un lenguaje que les tocaba de
cerca. Pero desde el momento en que empiezo a tener autores que
componen para mí, con un vocabulario más actual, mi música empieza a
calar en gente de mi edad, pero sin perder ese público maduro que sigue
las indicaciones de la copla. Hago música para todo el que quiera
vibrar, y eso es para todas las edades. —¿Cómo vas investigando en tu voz? —Cada
canción nueva se convierte en un reto. Centrarte en cada historia y
cada personaje es algo novedoso. Primero porque cada tema tiene un
ambiente diferente y también porque nunca somos los mismos. Yo creo que
con el tiempo he ido evolucionando a una sencillez mayor. Sabes cuáles
son tus posibilidades y no hace falta demostrarlo siempre todo. Siempre
se dice que en arte menos es más. Lograr momentos de intimidad,
momentos en los que se te pueda quebrar la voz o de sensibilidad es
bonito. —Cuéntame el proceso de selección de las canciones... —Pues
tanto a casa como a la compañía de discos me llegan cientos de
maquetas, y todo eso lo voy escuchando en casa despacito y así voy
escogiendo. Hay un primer enamoramiento que surge casi desde la primera
vez que escuchas una canción, y después está el trabajo mano a mano con
el autor. Yo no compongo letras, pero le voy dando nociones de lo que
yo quiero. Ese ha sido el caso de Jesús Bienvenido. —¿Por qué el single Teresa? —Se
piensa en cómo va a sonar en la radio y quedamos todos de acuerdo en
que era la canción que contenía todos los ingredientes del disco. De
mezcla, mestizaje, ternura en la letra, registros vocales muy
interesantes, esencia de cantautor mezclado con pop... —¿Qué le pides a otros artistas? —Creo
que al artista más que pedirle y esperar, cuando uno tiene un disco
nuevo en sus manos debe ser abierto con lo que escucha. Al artista le
gusta sorprender al otro. Dar cosas nuevas y poder crear. Ver cómo se
superan otros artistas es lo que más me gusta. —¿Qué papel juega la interpretación? —Es
el todo. Más que tener una bonita voz, interpretar es lo que le da
sentido y lo que hace que el público esté enganchado desde el principio
a tu concierto y entienda lo que estás contando. —¿Por qué escogiste Sinceramente tuyo para el homenaje a Serrat? —(Risas).
Es una canción que me marcó en mi época de instituto, y es que define
muy bien la personalidad de Juan Manuel. También define muy bien la
forma de dar el amor: soy tuya, pero me tienes que aceptar tal y como
soy. —Nuevos proyectos... —Ahora me han llamado
para un proyecto muy bonito, grabar un tema para un disco de duetos de
Armando Manzanero, que supongo que saldrá para después del verano. Es
un tema inédito que se llama Que sea en un parque. Sacamos
también después del verano un DVD, en octubre o noviembre supongo; es
un concierto muy especial porque es mi primera grabación y fue en El
Maestranza de Sevilla. —¿Qué es el éxito para Pasión Vega? —El
éxito es poder dedicarte a algo que te gusta, realizarte en tu trabajo
y además el reconocimiento y el cariño del público. A veces ni siquiera
es un trabajo, sino un don que tienes y hay que pulir. El éxito es el
equilibrio entre el trabajo y el ocio, el trabajo y la familia , el
trabajo y el amor... encontrar el equilibrio, así ya tienes muchos
puntos ganados para ser feliz.
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