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Grito atávico contra la especulación Imprimir E-Mail
El payaso Leo Bassi dejó ir ayer su grito atávico y primario, y lo dirigió contra la especulación urbanística que, a su juicio, domina la nueva Barcelona. Organizó un tour político por los escenarios de la nueva Barcelona, desde el Fòrum y el distrito 22@, al golf del Prat y Can Oliveras en Esplugues.

Los turistas fueron convocados en el CCCB a las tres de la tarde -como también lo serán hoy y mañana- y el Bassibus partió después de que su promotor, megáfono en mano y encaramado a un contenedor de basura, asegurara que la corrupción en Barcelona es peor que en Madrid porque es más secreta y queda más disimulada por el diseño y la elegancia. Dicho esto liberó su energía maléfica con un grito al que se sumaron sus seguidores. La banda sonora la puso Freddy Mercury cantando Barcelona con Montserrat Caballé.

Una vez a bordo, las azafatas pasaron las fotos de los grandes impulsores de la transformación de Barcelona: Jordi Oliveras, director general del Fòrum, como propietario de la empresa que diseñó el 22@; Rafael González Tormo, como ex gerente del 22@y actual propietario de Espais, la promotora con mayores intereses en el distrito tecnológico; Xavier Casas, primer teniente de alcalde por ser responsable de urbanismo y ostentar trece cargos públicos. Felip Puig, por ser el último conseller de Obres Públiques de la Generalitat convergente; Enric Reyna y Ramon Sanahuja por ser grandes promotores y Enrique Lacalle por impulsar la industria de la construcción.

La primera parada del Bassibus fue el Fòrum. "Aquí hay más cemento que en el Valle de los Caídos", afirmó el clown antes de llamar la atención sobre unas placas de aluminio del techo del edificio Fòrum que se habían desprendido. "Fíjense ustedes. Estaban sujetas con cinta adhesiva. Esto es el espíritu mediterráneo". La exposición Barcelona in Progrés estaba desierta, lo mismo que la explanada. Bassi se metió con Casas por haber dicho que será un lugar de encuentro.

La segunda parada fue la Mina. Junto a la estatua de Camarón (que ha perdido el mentón por culpa de un petardo), Bassi hizo malabares. "Es un homenaje a la humanidad de este barrio abandonado. Sus habitantes deberían haber diseñado el Fòrum. Ellos sí que saben lo que es el contacto humano".

El Bassibus llegó luego a Torrebonica, sede del Real Club de Golf del Prat en Terrassa, donde Bassi se enfrentó a un duro cancerbero. Allí denunció que el golf ocupa 270 hectáreas de zona verde, gasta tanta agua como 30.000 personas y no ha cumplido la promesa de proteger la naturaleza del entorno.

En Can Oliveras (Esplugues), el tour incorporó a Pep Duc, condenado a dejar la masía donde ha vivido su familia desde hace 150 años. Era su 65 aniversario, y Bassi le hizo un regalo especial. Lo llevó hasta la residencia de Ramon Sanahuja, promotor del complejo urbanístico que obliga al desalojo de Can Oliveras, donde desplegó una pancarta: "Pla integral d'Expropiació de l'Avinguda Pearson. Aquí construïm la Barcelona que volem". Un nuevo grito atávico puso punto final al tour.

 
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