|
Korn pasaron por el Razzmatazz de Barcelona exhibiendo su aplastante y brillante propuesta
Utilizando
los mejores argumentos de su discografía, es decir, ejecutando uno tras
otro los temas que todos los presentes esperaban oír; en su
presentación en el Razzmatazz de Barcelona, Korn superó la ausencia de Brian Welch,
quien abandonó el grupo hace algunos meses por motivos religiosos (como
se suele decir, vio la luz), con un poderoso sonido que puso en
evidencia la capacidad de la banda para afrontar el futuro sin
complejos. Jonathan Davis (voz), J. Munky Shaffer (guitarra), Fieldy (bajo) y David Silveira (batería), poseen la energía suficiente como para evitar que la salida del grupo de Brian
afecte sus presentaciones en directo, en parte, y según corrió el rumor
por la sala barcelonesa, gracias a que un miembro del equipo técnico
apoyaba detrás del escenario con la guitarra.
La puesta en escena tuvo como invitados privilegiados a un par de
decenas de seguidores del grupo, que presenciaron la actuación
encerrados en unas celdas en la parte posterior del escenario.
Lo cierto es que el concierto no tuvo ningún defecto en cuanto a
ejecución de los temas, a pesar de que el sonido, con la
instrumentación muy por encima de la voz, en momentos puntuales opacó
algunas de las diabluras que suele hacer Jonathan con su garganta y que forman parte indispensable de las características de Korn.
De todas formas, esta pequeña imperfección no restó vistosidad a un concierto aderezado con guindas tan apetitosas como Here
To Stay, Blind, Faget, Shoots And Ladders, Twist, A.D.I.D.A.S., Freak
On A Leash, Got The Life, Falling Away From Me, Somebody Someone, Dead
Bodies Everywhere, Ya'll Want A Single, Did My Time, Thoughtless y alguna más que se me escapa de la memoria. Además, un trozo del One de Metallica intercalado en uno de sus temas y la versión de Pink Floyd, Another Brick In The Wall (editada también en su grandes éxitos), pusieron la nota sorpresiva y comprobamos que Munky, además se sacar de su guitarra los sonidos más complejos, también se atreve con solos clásicos y de feeling atemporal.
Jonathan Davis no dejó que el público saliera del Razzmatazz sin
verle interpretar la gaita y, con su falda escocesa de cuero negro con
logotipo de Adidas incluido y calcetines a juego, se paseó resoplando
por el escenario.
Sin duda David Silveira fue el más beneficiado de los
integrantes, la sala quedó completamente inundada con su potente
batería durante todo el concierto, mientras que Fieldy, en un
alarde de ingenio, pudo mostrar sus cualidades mientras efectivos
golpes rítmicos ponían al público en un casi constante estado de
excitación.
Los componentes de Korn se tomaron el concierto con una exagerada
profesionalidad , estuvieron demasiado serios sobre el escenario, quizá
sea su forma habitual de actuar, cansancio o tensión. Lo cierto es que
entraron a saco y, salvo pausas de segundos para instantes de
coordinación, descargaron los temas sin interrupciones y sin ni
siquiera dirigirse al público con las típicas frases hechas. Solo, Jonathan Davis hacía algún gesto cuando deseaba que el público animase alguna de las canciones.
Tan rápido fueron pasando los minutos que, cuando el virtuoso
vocalista, por fin, se decidió a lanzar una típica parrafada alabando
el comportamiento de los asistentes, no nos dimos cuenta de que se
estaba despidiendo.
Y, sin apenas enterarnos de lo que estaba pasando, con la esperanza de
que un bis pusiera punto final a una brillante actuación, descubrimos
que todo había acabado en 75 minutos, intensos, de total entrega, pero
escasos para el potencial que exhibe Korn
y lo que representa actualmente, como máximo representante del estilo.
Claro que, en su descargo, está el que tuvieran que emprender un largo
recorrido hasta Gernika para cerrar el primer día del Metalway Festival.
|