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Paranoias con sabor a chocolate Imprimir E-Mail
Tim Burton vuelve a regalar a Johnny Depp un personaje histriónico, como ya hizo en 'Eduardo Manostijeras', 'Sleepy Hollow' y 'Ed Wood'. El actor se transforma ahora, a golpe de bastón y sombrero de copa, en Willy Wonka, un enigmático dios en un mundo de golosinas. 'Charlie y la fábrica de chocolate' se estrena hoy en los cines de toda Cantabria.

La mayoría de las noches en el hogar de los Bucket la cena es un tazón de sopa de repollo aguada que el joven Charlie (Freddie Highmore) comparte con mucho gusto con su madre (Helena Bonham Carter), su padre (Noah Taylor), sus dos abuelos y sus dos abuelas. Desde su vieja casa diminuta y destartalada, lo último que Charlie ve desde su ventana antes de acostarse es la gran fábrica de chocolate de Willy Wonka (Johnny Depp), y se queda dormido soñando con lo que habrá dentro.

Desde hace casi quince años, nadie ha visto entrar o salir de la fábrica a un sólo trabajador, y tampoco han visto al propio Wonka. Sin embargo, misteriosamente, se siguen elaborando grandes cantidades de chocolate que se envían a todo el mundo.

Un día, Willy Wonka hace un anuncio trascendental. Abrirá su famosa fábrica y revelará todos sus secretos y su magia a cinco afortunados niños que encuentren unos billetes dorados escondidos en el interior de las tabletas de Chocolate Wonka elegidas al azar. Nada haría más feliz a la familia de Charlie que verle ganar, pero tiene muy pocas posibilidades, ya que sólo se pueden permitir comprar una chocolatina al año.

Uno a uno se hacen públicos los nombres de los niños que encuentran los billetes dorados, y la esperanza de Charlie es cada vez más débil.

Entre los afortunados se encuentra el glotón Augustus Gloop, que no piensa más que en meterse dulces en la boca todo el día; la mimada Veruga Salt, a la que le dan ataques si su padre no le compra todo lo que quiere; Violeta Beauregarde, una campeona en masticar chicle a la que sólo le importan los trofeos de su vitrina; y Mike Tevé, quien siempre está alardeando de ser muy inteligente.

Pero entonces sucede algo maravilloso. Charlie encuentra una moneda en la calle y va a la tienda más cercana para comprar una Delicia Wonka de suculento dulce de leche. Sólo piensa en el hambre que tiene, pero bajo el envoltorio descubre un destello dorado. Es el último billete. ¿Charlie va a ir a la fábrica!

Así comienza 'Charlie y la fábrica de chocolate', la nueva fábula conceptual del irritante, para unos, y genial, para otros, Tim Burton. Una historia para adultos agazapada tras el antifaz de una estética infantil, una orgia de chocolate y color para moldear el paraíso que soñamos de niños.

Para este nuevo trabajo, Burton ha fotocopiado el libro original de Roald Dahl y se ha mantenido al margen de la adaptación de Mel Stuart rodada en 1971, con Gene Wilder como Willy Wonka. Y es que la novela, publicada en 1964, celebró el año pasado su 40 aniversario en las librerías con más de 13 millones de copias en todo el mundo y con traducciones a 32 idiomas.

Cuento de hadas

«Algunos adultos se olvidan de cómo era ser niño. Roald Dahl no lo hizo», explicó Burton durante la promoción del film en EE UU. «Hay personajes que te recuerdan a gente de tu propia vida y a niños con los que fuiste a la escuela, pero al mismo tiempo evoca antiquísimos arquetipos de la mitología y los cuentos de hadas. Es una mezcla de emoción, humor y aventura absolutamente intemporal, y creo que ésa es la razón por la que te engancha. Te permite recordar cómo era tener esa edad, pero también infunde a su obra una perspectiva adulta. Por eso se puede volver a leer el libro en cualquier momento y experimentar cosas diferentes, no importa la edad que se tenga», continuó.

Una vez más, Burton vuelve a confiar en su actor fetiche para interpretar el papel principal. «Estábamos cenando y me dijo: Quiero hablarte de algo. ¿Conoces esa historia... 'Charlie y la fábrica de chocolate'? Pues bien, voy a hacerla y me pregunto si te gustaría interpretar...». Ni siquiera pude esperar a que acabase la frase. Le dije: Acepto. Por supuesto. Cuenta conmigo. Sin ninguna duda». Así recuerda Johnny Depp el comienzo de la que es su cuarta colaboración tras 'Eduardo Manostijeras', 'Ed Wood' y 'Sleepy Hollow'. ¿El resultado? Un excéntrico con mucho talento delante de la cámara y, tras ella, el dueño de las últimas gotas de originalidad que le quedan a Hollywood.

Para el papel del niño protagonista, Burton ha escogido al último diamante en bruto del bosque empalagoso. Freddie Highmore, ese niño que descubre la identidad de Peter Pan en la oscarizada 'Descubriendo Nunca Jamás', ha heredado, junto a Tyler Hoechlin ('Camino a la Perdición') y Haley Joel Osment ('El sexto sentido'), la vitola de joven promesa que en su día poseyeron Macaulay Culkin ('Solo en casa'), Kirsten Dunst ('Entrevista con el vampiro'), Drew Barrymore ('ET') y Christian Bale ('El imperio del sol').


 
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