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Pink Floyd baila en japonés Imprimir E-Mail
La compañía Asami Maki Ballet Tokyo presenta en Barcelona el espectáculo que creó Roland Petit en 1972 y que no ha parado de cosechar éxitos

Roland Petit, uno de los nombres fundamentales de la coreografía contemporánea, presentó ayer en Barcelona un montaje que creó en 1972 y que ha dado la vuelta al mundo («siempre con el mismo éxito», reza una carta escrita a mano que incluye el coreógrafo en el dossier de prensa). La compañía japonesa Asami Maki Ballet Tokyo recala desde hoy y hasta el 4 de septiembre en el teatro Tívoli con este trabajo, homenaje al disco «The Dark Side of The Moon», del grupo británico Pink Floyd.

Roland Petit, con más primaveras que ninguno de los presentes en la presentación, demostró su buena salud con una charla llena de energía. «Descubrí a Pink Floyd gracias a mi hija -explicó-. Ella me animó a escucharles y a partir de ahí me entusiasmé y decidí dedicarles un ballet. Conecté con los integrantes de la banda y estrené el espectáculo con ellos en 1973 en la Sala Valliers de Marsella».

Roland desveló que su interés en trabajar con bailarines japoneses se centra en el estímulo que supone para él el hecho de que «la danza clásica en Japón es algo muy reciente». Pero su admiración no tiene límites. Admira la cultura nipona, la china, la española... El coreógrafo francés está ávido de conocer nuevas culturas y de filtrarlas en nuevos proyectos. En su agenda brilla un viaje a México pero reconoce que su debilidad es China, a la que compara como «su casa madre».

La coreografía inspirada en Pink Floyd que interpreta la compañía japonesa estará cuatro días en la Ciudad Condal; después volará al teatro Champs Elysées de París y más tarde llegará a Biarritz, para luego viajar a Japón. «Un periplo muy corto si pensamos en lo lejísimos que queda Asia», apunta Roland. Sobre su próximo paso por la capital francesa, el coreógrafo añadió que se pegará el gustazo de subir al escenario del Champs Elysées («uno de los teatros más bonitos de París») y decir en voz alta: «Estamos en 2005 y en 1945 presenté en este mismo escenario mi primer ballet».

Orgulloso de su disciplina, el artista subrayó que la «danza clásica es la más completa y la más bella; una vez que consigues bailar clásica, lo sabes todo». Como un libro abierto, recordó con detalle su relación con genios de la talla de Picasso, con quien tuvo un breve pero intenso encuentro: «Toqué su puerta para pedirle que me hiciera unos vestuarios y me atendió muy amablemente». Y con Chaplin, «al que pedí un texto para un ballet y me regaló un libreto muy serio por lo que decidí, cuando murió, reunirme con sus hijos y proponerles un espectáculo en el que se homenajearan sus películas. ¡Me gustaría recuperarlo!».

 
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