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Sandberg recuerda a Joaquín Prat |
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La viuda del periodista recuerda bien cómo
alguien, que tuvo que ser muy cercano, obtuvo unas misteriosas
fotografías al genial presentador cuando estaba ingresado en la UCI.
La que fuera segunda esposa de Joaquín Prat, Marianne Sandberg,
concedió una larga entrevista al programa ¿Dónde Estás Corazón?
A
pesar de que ya han transcurrido diez años de la muerte del popular comunicador,
Marianne asegura que todavía no se ha recuperado del golpe. Y eso que a
los pocos meses de enviudar, anunció que había encontrado el amor en brazos de
Rafael Velón. Un piloto de aviación que ha sido su compañero sentimental
durante ocho años.
No se sabe muy bien porqué, pero la Sandberg
eligió pasar de puntillas por este capítulo de su vida. Tan sólo explicó que
Rafael, de una forma totalmente inesperada, decidió romper la relación.
Lo que no ha evitado que ambos sigan siendo amigos y todavía compartan alguna
velada juntos.
Marianne Sandberg era una jovencísima azafata de
vuelo, tan sólo tenía veinte años, cuando conoció a Joaquín Prat. Al
parecer, el periodista se quedó prendado de la rubia y la invitó a tomar un
café.
A partir de ese momento, la pareja empezó a salir con asiduidad.
Algo que disgustó enormemente a los padres de Marianne, que no veían con
buenos ojos ni la edad ni el estado civil de Joaquín.
En aquella
época, el valenciano tenía cuarenta y tres años, estaba casado y era padre de
dos hijas. Desde luego, la situación no era como para tirar cohetes. Pero la
Sandberg y Prat estaban tan seguros de su amor, que no dudaron en
enfrentarse al mundo entero.
Los riesgos de una
relación
Lo primero que hizo Joaquín fue abandonar el
hogar conyugal y trasladarse a un apartamento con Marianne. Naturalmente,
la entonces Sra. de Prat no se quedó con los brazos cruzados y denunció a
la pareja. Así la Sandberg todavía recuerda cómo a diario, ella y
Joaquín tenían que sufrir las visitas de los funcionarios del juzgado,
encargados de controlar que el periodista viviera solo. Aquello provocó que la
rubia usara el maletero del coche a modo de armario. Porque en caso de que los
agentes hubieran encontrado un solo objeto que perteneciera a Marianne,
ésta hubiera sido conducida ante la autoridad y se le hubiera imputado un delito
de adulterio.
La situación era tan delicada que la Sandberg tuvo
que viajar a su país de origen, Dinamarca, para alumbrar a su primer hijo,
Joaquín. El chico también ha seguido los pasos de su padre, al igual que
su hermana Alejandra, y trabaja junto a Iñaki Gabilondo en la SER.
Tras el nacimiento de Joaquín, los Prat tuvieron tres
hijos más: Alejandra, Federico y Andrea, que nació cuando
su progenitor tenía sesenta años. Lo que provocó que la gente de la calle le
preguntara al comunicador si la niña era su nieta. "¿No has visto lo guapa que
es? Es mi hija", solía responder el valenciano entre risas.
Un
hombre coqueto
Marianne reconoció que su marido era un
hombre muy coqueto. Algo que aclaró un misterioso incidente que sucedió unos
años antes de morir Joaquín. Y es que mucho se habló de una operación de
cirugía estética a la que se sometió el presentador de El precio justo.
Sin embargo, cuando la prensa se interesó por el asunto, Prat explicó que
la intervención había estado motivada por un accidente que sufrió con la puerta
del garaje de su domicilio.
Aunque no se sabe muy bien porqué, la verdad
es que las palabras de Joaquín no resultaron convincentes. Sin embargo,
su viuda afirmó que Prat había dicho la verdad. Así que el incidente
doméstico sí que existió. Y para nada se trató de una excusa para justificar un
estiramiento facial.
El 3 de junio de 1995, Joaquín Prat
falleció. El periodista llevaba dos meses en coma a causa de un infarto de
miocardio. De esa época son las macabras fotografías que alguien realizó al
comunicador y que nunca llegaron a publicarse.
A día de hoy, sigue
siendo un misterio quién tuvo la desfachatez de inmortalizar al valenciano
mientras estaba en la UCI. Un lugar al que sólo tenían acceso los familiares y
algunos amigos íntimos.
Marianne Sandberg lo único que sabe es
que la periodista Lydia Lozano fue la encargada de entregarle los
negativos. A partir de ese momento, las dos mujeres empezaron una buena amistad
que todavía perdura.
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