Directores: Ángel de la Cruz y Manolo Gómez. Guión: Á. de la Cruz y
Beatriz Iso a partir de la obra «Sueño de una noche de verano», de
Shakespeare. España, 2005. Duración: 95 minutos. Animación.
Quien antes de leer esta crítica haya echado un vistazo al texto que la
acompaña, ya intuirá el papel clave de la productora gallega Dygra Films
(ganadora del Goya por «El bosque animado») en la animación española. Y,
para colmo, estos tipos que aman el cine (todo el cine, insiste el
codirector de la nueva película financiada por los estudios, Ángel de la
Cruz) se complican muy mucho la existencia, y este largo en 3 D da fe de
ello. Lo interesante es que tantos años de trabajo, tanto mimo en los
detalles sonoros, visuales (porque estos personajes tienen cabellos, no
pelucas, o sea, que se les mueven cuando ello lo hacen, lo que supone un
esfuerzo ímprobo) se reflejan en la cinta, a vueltas sobre el poder
imperecedero de la magia y en la que, como Dios manda, los buenos (un
conde idealista con aires de Gaudí, su hija, el enamorado de la chica)
intentarán por todos los medios vencer a los malos (tres brujas
encantadoras que recuerdan a las de «La bola de cristal» pero, sobre todo,
un ambicioso banquero). Nos encontramos frente a una historia atractiva no
sólo destinada a un público puramente infantil. El punto flaco quizá sea
el convencional y previsible mensaje de la película, una película que,
técnicamente, de convencional no tiene nada.
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