Las concesiones que EEUU hará sobre la ayuda a Africa y el medioambiente, los principales asuntos de la cumbre del G8, son las grandes incógnitas del viaje que hoy comienza el presidente estadounidense, George W. Bush, para participar en esa reunión.
Bush parte hoy hacia Dinamarca, donde efectuará una visita de cortesía a la reina Margarita y se reunirá con el primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, uno de sus principales aliados en Irak, para agradecerle el envío de tropas a ese país y a Afganistán.
Tras su breve parada en Copenhague, Bush llegará mañana por la noche a Gleneagles (Escocia) para participar en la cumbre del Grupo de los Ocho (G8), los siete países más desarrollados -EEUU, Canadá, el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón- y Rusia.
Por primera vez desde 2001, esta reunión no estará dominada por una crisis política, sino que los líderes podrán examinar una agenda global, algo que según Lael Brainard, del centro de estudios del Instituto Brookings, "supone una gran presión para que consigan resultados".
La gran incógnita de la cita es hasta qué punto estará dispuesto Bush a hacer concesiones en la ayuda a Africa y al cambio climático, las dos prioridades de la presidencia británica de la Unión Europea durante este semestre. EEUU es el único de los miembros del G8 que no ha ratificado el protocolo de Kioto (Japón) para recortar las emisiones de gases contaminantes. También es, entre los países desarrollados, el segundo que menos porcentaje de Producto Interior Bruto (PIB) aporta a la ayuda al desarrollo, apenas el 0,15 por ciento.
El objetivo del primer ministro británico, Tony Blair, es conseguir un compromiso en la reunión para destinar el 0,7 por ciento del PIB hacia el año 2015.
Hasta el momento, parece dudoso que Bush acepte. El presidente de EEUU alega que durante su mandato ha triplicado la ayuda a Africa y el pasado jueves anunció que esa ayuda se doblará en los próximos cinco años. Sin embargo, las organizaciones humanitarias apuntan que, en términos reales, esa ayuda ha crecido sólo el 56 por ciento y, en su mayor parte, ha consistido en asistencia alimenticia urgente, algo que no contribuye al desarrollo. En una entrevista concedida a varios medios extranjeros, y distribuida por la Casa Blanca, Bush ha replicado que recordará a sus "amigos del G8 que la ayuda a los países en desarrollo es mucho más que donaciones de los gobiernos, también son contribuciones privadas" y que cada año EEUU aporta "miles de millones de dólares".
El presidente sostiene también que "una política compasiva es aquella que se centra menos en fórmulas y más en mejorar las vidas de las personas". En este sentido, recordó que la semana pasada presentó un programa contra la malaria en Africa, que estará dotado de 1.200 millones de dólares y que intenta reducir a la mitad en cinco años el índice de mortalidad de ese mal en aquel continente.
Asimismo, los ministros de Finanzas del G8, reunidos en Londres el mes pasado, aprobaron una propuesta conjunta de EEUU y el Reino Unido para condonar la deuda con las instituciones multilaterales de algunos países africanos, entre los más pobres del mundo, una propuesta que será sancionada en Gleneagles. Pero el asunto que promete más controversia será el calentamiento global de la Tierra y las medidas para atajarlo.
En sus declaraciones previas a la cumbre, Bush ha dejado claro que más que medidas para reducir la emisión de gases contaminantes, le interesa la "diversificación (de fuentes de energía) con respecto a los combustibles fósiles", que convierten a EEUU en excesivamente dependiente de Oriente Medio. En este sentido, ha manifestado su satisfacción por la presencia en esta reunión de representantes de algunos de los grandes países en desarrollo, como China, México, la India, Brasil y Suráfrica.
"Tenemos la oportunidad de colaborar con países en desarrollo y desarrollados para establecer un modo de compartir tecnologías para conseguir nuestros objetivos", declaró en su entrevista con la prensa extranjera. Aunque Bush ha declarado su interés en "debatir cuestiones de energía con China", en principio su única reunión bilateral prevista será con Blair. EEUU acude a la reunión también, según ha indicado el presidente, con la intención de hablar sobre el proceso de paz en Oriente Medio, la marcha de la economía global e Irak, entre otros asuntos.
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