El líder del PP catalán se disculpó, se
reafirmó en que hay que dar juego a otros, y señaló a Sáenz de
Santamaría, Astarloa y Elorriaga como sus favoritos para renovar el
partido.
Otro lunes gris tirando a negro para el centro-derecha. Buena la armó el
presidente del PPC, Josep Piqué, afirmando que el secretario general, Ángel
Acebes, y el portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, suponen una conexión con
el pasado, y reclamando un Partido Popular que mire más al futuro que al pasado.
Acebes le contestó que está orgulloso de ese pasado y el propio líder Mariano
Rajoy, desde Singapur, reprobó a través de un duro comunicado las palabras del
político catalán.
Piqué no está solo en su advertencia de que Acebes y
Zaplana recuerdan el pasado. Dirigentes del partido, barones territoriales, y
parlamentarios comparten esta reflexión y la necesidad de abrir una nueva etapa
en el PP. Algunos llegan a decir que "se ven caras cansadas en la primera fila
del banco popular" y reclaman "equipo de refresco". Otros creen ineludible que
Acebes se vuelque en la labor interna de la secretaría general del partido y
ejerza menos de portavoz y hay además quienes piden que Zaplana y Acebes dejen
de contraprogramarse. Existen incluso voces que, sin disimulo, reclaman
profundos cambios y avisan que si Rajoy no los acomete se identificará tanto con
una cierta manera de hacer política que, al final, empezarán a discutir su
liderazgo los que ahora le apoyan monolíticamente.
No obstante, a otro
sector del partido no le han gustado nada las declaraciones de Piqué. El primero
de los señalados, Acebes, no ocultaba este lunes su enfado, que aumentó al
aguardar en vano una llamada aclaratoria del presidente del PPC. Todos en la
calle Génova se cuadraron ante el toque de corneta del secretario general.
Había, sí, tensión contenida y también cierta dosis de morbo, a la espera de que
el abulense arremetiera contra el catalán y convirtiera la sede central en una
caldera a presión.
Lo curioso del caso es que el revuelo en Génova pilló
a Piqué a bordo de un avión. Según cuentan a Elsemanaldigital.com fuentes
de su entorno, el presidente del PPC estaba a esa hora atrapado en el asiento de
su vuelo que no acababa de despegar del aeropuerto del Prat de Barcelona para
venir a Madrid. "De conocer el follón provocado por sus palabras, hubiera
llamado al secretario general", aseguran próximos al dirigente catalán. Pero a
veces pintan bastos y uno tiene que estar a las duras y a las maduras. Y lo
cierto es que cuando Josep Piqué aterrizó en Barajas, su rifirrafe con Ángel
Acebes ya abría algunos informativos.
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