El presidente de Estados Unidos, George Bush, escogió
una empresa textilera en Carolina del Norte para retomar su venta del
Tratado de Libre Comercio entre EE.UU., América Central y República
Dominicana, (CAFTA por sus siglas en inglés).
El presidente Bush afirma que el CAFTA ayudará a las democracias jóvenes.
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"CAFTA es una importante política exterior. Ayudará a estabilizar
democracias jóvenes. Está en nuestro interés hacer eso" dijo Bush ante
una audiencia reunida en una planta de procesamiento de algodón.
En contra de la opinión de muchos que temen que CAFTA implique
la pérdida de empleos en EE.UU, Bush aseguró que se trata de "un buen
negocio para los trabajadores".
"CAFTA ayudará a los trabajadores de la industria textil a
mantener sus trabajos en EE.UU. América Central es el segundo mercado
en el mundo para nuestros productos textiles."
El estado de Carolina del Norte tiene una fuerte industria
textilera, sector que según muchos de los que se oponen al CAFTA
sufrirá por los precios más ventajosos de la producción
centroamericana.
El presidente Bush también usó cifras de la Federación de
Granjeros de EE.UU. para reforzar sus argumentos a favor del acuerdo
con los centroamericanos.
Según Bush el comercio agrícola con los países del área llega a
los $ 1.800 millones al año, exportaciones que podrían aumentar en $
1.500 millones de aprobarse el pacto comercial.
Aprobación parlamentaria
El CAFTA fue aprobado por el Senado estadounidense el mes
pasado, pero se espera que la votación sea más cerrada en la Cámara de
Representantes cuando sea presentado a consideración, posiblemente la
próxima semana.
De concretarse, seis naciones centroamericanas y Republica
Dominicana sumaran sus 45 millones de habitantes para formar un gran
mercado con Estados Unidos.
En algunos de estos países también se espera la ratificación del CAFTA.
Y también en ellos ha encontrado resistencia por parte de sindicatos y
sectores político.
Hasta ahora sólo El Salvador, Guatemala y Honduras han aprobado el tratado.
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