El presidente estadounidense, George W. Bush, dijo el sábado que las
tropas estadounidenses en Irak están luchando para proteger a los
estadounidenses en casa de ataques como los del 11 de septiembre de
2001, en el pistoletazo de salida de una campaña de cinco días para
responder al creciente descontento del público.
Nuestras tropas saben que están luchando en Irak, Afganistán y otros
lugares para proteger a sus compatriotas americanos de un enemigo
salvaje', manifestó Bush en su discurso semanal en la radio.
'Saben que si no se enfrentan a estos hombres malvados en el exterior,
un día tendremos que enfrentarnos a ellos en nuestras propias calles y
ciudades, y saben que la seguridad de cada americano está en juego en
esta guerra, y saben que venceremos', aseguró.
Sus palabras se
producen en un momento de creciente descontento por cómo se está
manejando la guerra en Irak, con importantes arrestos junto al rancho
donde el presidente pasa las vacaciones en Texas y nuevas encuestas que
muestran que casi seis de cada 10 estadounidenses están preocupados por
la evolución de la guerra.
Cindy Sheehan, la madre de un soldado
muerto en Irak, se ha convertido en un símbolo de los manifestantes
contrarios a la guerra tras acampar cerca del rancho de Crawford, en
Texas, donde Bush se encuentra descansando, y pedirle que haga regresar
a las tropas.
Más de 1.800 soldados estadounidenses han muerto en Irak y miles más han sido heridos.
La administración Bush justificó la guerra de 2003 diciendo que Irak
era una amenaza por sus arsenales de armas de destrucción masiva, que
nunca se encontraron.
Los críticos dicen que Irak no tuvo nada
que ver con el 11-S y que la administración ha intentado relacionarlo
con el terrorismo tras la guerra para justificar su actuación.
Bush comparó la actual situación con la del final de la Segunda Guerra
Mundial, cuando fuerzas estadounidenses 'ayudaron a que antiguos
enemigos se reconstruyeran y formaran sociedades libres y pacíficas que
se convertirían en fuertes aliados de América'.
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