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Castells, no a controles oficiales |
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El tirbunal ordenó que médicos forenses controlen su salud.
Ordenarían la alimentación compulsiva. El dirigente piquetero se niega.
Desde el viernes pasado irrumpió en el caso Castells el Tribunal Oral
Número 6, que ordenó que al dirigente piquetero le tomen la temperatura
y le hagan un análisis de sangre para determinar cuál es su estado de
salud. El presidente del tribunal, Guillermo Yacobucci, le dio esa
orden al director de la clínica del gremio cervecero donde se encuentra
Castells, pero éste se negó. El Tribunal Oral insistió ayer y envió a
la clínica un grupo de forenses. Después de una fuerte discusión, el
piquetero se mantuvo en sus trece y logró que no le tomaran la
temperatura ni le hagan el análisis de sangre. Según el rumor que
existe en Tribunales, los jueces ordenarían al Servicio Penitenciario
que saque a Raúl Castells del sanatorio Calchaquí, lo trasladen a un
hospital público y le realicen los exámenes. La idea de los magistrados
sería alimentar en forma compulsiva al piquetero mediante una sonda
porque consideran que el Estado debe velar por la salud de los presos.
Castells, consultado por Página/12, sostuvo que tiene derecho a morir
con dignidad y ordenó a su abogado la realización de una denuncia por
torturas contra los jueces.
Tal como adelantó Página/12 en forma exclusiva el domingo, el trámite
de excarcelación recayó en la Sala III de la Cámara de Casación,
prácticamente la única en la que tiene chances. Los magistrados Angela
Molina, Eduardo Riggi y Guillermo Tragant tienen antecedentes de haber
convalidado la libertad hasta el juicio en dos casos, conocidos como
Mascheraldo y Vicario. Lo que jugaría en contra de Castells es que
tiene una condena anterior, pero su abogado, Juan Carlos Yaggi, afirma
que ésta no puede ser obstáculo y que Castells siempre se presentó a
cualquier sitación. El interrogante es cuánto tardarán, aunque como el
piquetero está en huelga de hambre se supone que se expedirán rápido.
La novedad más importante se produjo en el expediente madre, la
denuncia contra Castells por pedir comida en el McDonald's. El juez
Facundo Cubas decidió sacarse la causa y aceptó el pedido del fiscal de
elevar el expediente a juicio oral. Hubo sorteo y el caso recayó en el
Tribunal Oral 6, integrado por los doctores Yacobucci, Leonardo De
Martini y Ricardo Rongo. Una de las primeras medidas fue verificar el
estado de salud de Castells. Según su médico Jorge Chebel, está al
borde de la muerte. Los médicos del Servicio Penitenciario no tienen
acceso a Castells, pese a que está preso, pero en informes reservados
sostenían que el referente del (MIJD) ingiere no sólo jugos Ades, sino
también galletitas, algo que la gente de Castells desmiente
rotundamente.
El viernes, los jueces ordenaron a la clínica de los cerveceros -el
tratamiento de Castells lo paga el sindicato de la carne- que le tome
la temperatura y le haga un análisis de sangre. Esto provocó un
incidente de proporciones. Según le dijo Castells a este diario, se
pretendió narcotizarlo, como paso previo a colocarle una sonda
nasogástrica para alimentarlo. Por lo tanto se negó y, además, le
ordenó a su abogado que presente una denuncia por torturas contra los
jueces. "Querían aplicarme el mismo narcotizante que le daban en la
ESMA a los desaparecidos antes de tirarlos desde el avión". El sábado,
hizo pública su decisión de agudizar su huelga de hambre,
convirtiéndola en total, o sea sin ingestión ni de líquidos ni de
sólidos.
Ayer, los magistrados decidieron que un grupo de forenses viaje a
Quilmes a hacerle los análisis. Nuevamente chocaron con la negativa del
líder piquetero. El titular del MIJD considera que está secuestrado por
el Estado y reclama un indulto presidencial, lo que fue descartado a
este diario por fuentes del Ministerio de Justicia.
Según trascendió en Tribunales, la intención de los jueces del Tribunal
Oral 6 es retomar el control sobre el detenido, algo que consideran se
perdió al estar en una clínica privada. "La situación es tan
disparatada, que cuando un médico de la clínica entra a la habitación
de Castells, suele hacerlo acompañado por un abogado, porque los
profesionales no quieren que les adjudiquen responsabilidad en nada ni
que los denuncien por nada", dicen en Tribunales. Por ello, se evaluaba
la posibilidad de ordenarle al Servicio Penitenciario que saque a
Castells de allí y lo traslade a un hospital público. "Que me lleven
adonde quieran, pero no me van a tocar, y voy a seguir con mi huelga de
hambre", le dijo Castells a este diario por teléfono. Su defensor dice
que el piquetero está en su derecho y que la alimentación compulsiva es
una invasión del Estado intolerable.
Hay jueces que sostienen que Castells está preso y que el Estado no
permite que los detenidos se suiciden. Por lo tanto es obligación del
Estado preservar su integridad. Existe una tercera posición, también
evaluada por los juristas: el Estado no debe intervenir hasta que la
persona pierda la conciencia. En ese momento es inhábil y allí sí el
Estado tiene que actuar.
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