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Washington sigue de cerca la segunda
ola de bombas en Londres, mientras el Pentágono incrementó su
seguridad y el sistema de transporte estadounidense ya se
encuentra en un alto nivel de alerta.
Pocas horas después de que cuatro pequeñas explosiones
golpearan un bus y un tren subterráneo en la capital británica,
el presidente George W. Bush no hizo mención directa al
incidente; pero repitió, durante un discurso, que Estados
Unidos no será atemorizado por actos terroristas.
"Ellos quieren usar sus técnicas terroristas para
asustarnos," dijo Bush en un discurso sobre el pacto comercial
entre Estados Unidos y América Central.
"Ellos entienden que, cuando matan a sangre fría, eso
aparece en nuestras pantallas de televisión. Y ellos están
intentando doblegar nuestra voluntad (...) Pero no entienden
que, cuando se trata de defender la libertad universal, este
país no se atemoriza."
Funcionarios del Departamento de Seguridad Interior
estadounidense dijeron que el organismo monitorea de cerca los
eventos en Londres y remarcaron que el sistema de transporte
quedó en un alto grado de alerta tras las bombas en Londres de
hace dos semanas.
El portavoz del Departamento de Defensa, Bryan Whitman,
puntualizó que la seguridad fue incrementada en el Pentágono en
respuesta a la situación en la capital británica, aunque no hay
amenaza directa de una amenaza sobre el edificio.
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