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En Irak se ha visto, por un lado, el interés de
países europeos en que sus compañías participen en los contratos
petroleros y, por el otro, la insistencia de Estados Unidos en permitir
el acceso a esos convenios tan sólo a firmas estadounidendes y
británicas.
Las instalaciones iraquíes han sido atacadas por la insurgencia.
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Esta competencia por obtener beneficios del crudo iraquí refleja la importancia estratégica del país.
El Centro Internacional de Energía (ICE, según sus
siglas en inglés), con sede en Londres, afirma que Irak posee la
segunda reserva de petróleo del mundo, con 112.000 milliones de
barriles.
Es más, estudios del ICE indican que las reservas potenciales llegarían incluso a 200.000 milliones de barriles.
Según Fadil Shalabi, director del centro, un informe del
ministerio iraquí de Petróleo ha registrado resultados similares. Es
más: estimaciones del Departamento de Energía de Estados Unidos han
arrojado dos veces esa cifra.
Shalabi insiste en que la producción petrolera de Irak
puede ser elevada a cerca de seis millones de barriles diarios en cinco
años. La razón -según él- es que el país cuenta con enormes yacimientos
ya descubiertos y estudiados, y que por lo tanto no tomará mucho tiempo
explotarlos.
Entre esos campos petroleros figuran el de Majnoun y el
del este de Bagdad, con reservas estimadas de 10.000 millones de
barriles cada uno.
Si realmente se prueba que Irak posee reservas probables
de 200.000 millones de barriles, sumadas a la probadas de 120.000
millones, su riqueza petrolera podría ser mayor que la de Arabia
Saudita (260.000 millones de barriles) y, por ende, la más importante
del mundo.
Bajos costos de producción
Además de sus enormes reservas de crudo, los costos de
producción son bajos en Irak, lo cual es una importante ventaja
económica.
La revista Petroleo y Gas calcula que producir un barril
de petróleo iraquí cuesta US$1,5 (si bien puede reducirse a US$1),
incluyendo los costos de exploración.
EE.UU. es el principal importador de petróleo del mundo.
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Esto no es posible en ningún otro país, salvo en Arabia Saudita.
Según la misma publicación, extraer un barril de
petróleo en otros sitios de bajo costo como Malasia y Omán insume US$5,
mientras que en México y Rusia el gasto puede llegar a entre US$6 y
US$8.
En yacimientos de Texas y otras partes de Estados Unidos, así como en Canadá, los costos suben a US$20 por barril.
Teniendo en cuenta la gran riqueza petrolera y la
producción barata en Irak, no cabe duda de que los beneficios pueden
ser enormes.
Según cálculos del Foro de Política Global -una
consultora estadoundense-, si el país árabe tiene reservas de 250.000
millones de barriles, un índice de recuperación del 50%, y gastos de
extracción y un precio final de US$1,5 y US$25 por barril,
respectivamente, los beneficios podrían trepar a US$2,94 billones. Sí,
una cifra con doce ceros.
Si el gobierno iraquí tuviera una participación del 50%
en las ganancias, las compañías petroleras embolsarían cerca de
US$2.900 millones anuales.
Valor político y estratégico
La importancia del petróleo iraquí no es únicamente
económica, sino también estratégica y política, especialmente para
grandes importadores como Estados Unidos.
Actualmente, la mayor economía del mundo consume 20
millones de barriles por día, más de la mitad de los cuales son
importados (11,5 millones).
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La
importancia del petróleo iraquí no es únicamente económica, sino
también estratégica y política, especialmente para grandes importadores
como EE.UU.
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Así, cualquier incremento en los precios del
crudo resulta en un aumento de los productos y servicios y, como
consecuencia, reduce la competitividad de la economía estadounidense
tanto en el nivel nacional como en el internacional.
No sorprende, entonces, que todos los ciclos de depresión en ese país hayan coincidido con altos valores del crudo desde 1973.
Es más: esta vital necesidad de petróleo importado hace
que la estabilidad económica y social de Estados Unidos dependa en gran
medida de factores externos.
Por eso, garantizar un suministro de crudo barato y cuantioso desde Irak es de importancia estratégica para Washington.
Mientras tanto, China está aumentando rápidamente su
consumo de petróleo (20% en 2004) debido al vigoroso crecimiento de su
economía.
Esto ha convertido al gigante asiático en el segundo mayor importador de crudo después de Estados Unidos.
En suma, la creciente demanda petrolera de estos dos
países significará que cada uno de ellos intentará asegurar su acceso a
los yacimientos iraquíes.
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